Cuatro de los efectivos de la Policía Bonaerense que fueron detenidos por la trágica persecución de San Miguel del Monte, en la que murieron cuatro jóvenes, fueron acusados por homicidio doblemente agravado.

El capitán Rubén García (48) y los oficiales Leonardo Ecilape (26), Manuel Monreal y Mariano Ibañez, que fueron desplazados de sus cargos por el ministro Cristian Ritondo, fueron imputados por los agravantes de su rol de policías y el uso de armas de fuego. Es decir, para la Justicia, los disparos policiales ya son un hecho.

Cristian Righero, José Domínguez y Juan Gutiérrez, también policías de la comisaría de Monte, fueron acusados de falsedad ideológica y encubrimiento agravado según documentos a los que accedió Infobae.

Los siete efectivos fueron arrestados ayer luego de contradicciones en sus declaraciones frente a la división Asuntos Internos. Sus dichos, para empezar, no resultaron convincentes: "Primero dijeron una cosa, después otra, seguramente por miedo de que los linchen. Dijeron que no los persiguieron, después del video dijeron que sí. Lo que hicieron fue un exceso. Un Fiat 147 con cinco personas adentro. ¿Cómo no lo podían detener con el patrullero?", dijo una fuente.

El Fiat 147 en el que viajaban Gonzalo Domínguez (14), Camila López (13) y Danilo Sansone (13), todos oriundos de San Miguel del Monte, junto a Aníbal Suárez (22), nacido en Misiones, fue perseguido por un patrullero de la Policía Bonaerense. Lo ocupaban el subcomisario Julio Franco Micucci (36), en la nómina de pagos de la fuerza desde 2012, García, también en la nómina de la Bonaerense desde 2012, y Ecilape, parte de la Policía de la provincia desde 2015. De estos tres, Micucci, el titular de la comisaría, fue desplazado pero está libre.

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