"Sé que cuando termine este proyecto voy a necesitar que el puerto le otorgue un sitio de amarre, de otro modo será imposible operar el buque en Mar del Plata". Federico Contessi se lo dijo bien claro al entonces intendente Elio Aprile, que lo había convocado junto a otros destacados empresarios de la ciudad para alinearlos en su proyecto de encontrar nuevas alternativas para reposicionar a la ciudad dentro del mercado turístico.

El responsable del principal astillero de la ciudad respondió entonces con una apuesta que marcaría un hito para sus talleres: le encargó a su ingeniero naval el diseño de un barco de turismo. Y con esos planos volvió al despacho principal de la comuna para presentar su colaboración a aquella convocatoria del mandatario: el “Regina Australe”.

Se trataba de un catamarán para más de 350 pasajeros, muy distinto a cualquiera de los buques de paseo que tenía la ciudad. Con una imagen que deslumbró cuando, en 2005, llegó el momento de su botadura. “Nuestro regalo para la ciudad de Mar del Plata”, dijo entonces Vito Contessi, hijo del fundador del astillero, antes de que la embarcación comenzara a navegar de manera oficial.

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Pero el sueño de Federico Contessi no terminó de encontrar la respuesta esperada. Aquella única condición que había planteado respecto a contar con espacio de amarre no se cumplió. Hasta que el empresario, que había hecho esta inversión a total costo de su firma, no encontró otra opción que buscar nuevos horizontes para el “Regina Australe”. Primero fue Buenos Aires, donde durante algunos años funcionó como escenario de eventos sociales. Y desde hace casi una década, Puerto Madryn, donde brilla en el circuito de turismo marítimo.

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Aquella aventura comenzó en 1999, cuando Aprile iniciaba su segundo mandato y buscaba que Mar del Plata diera pasos importantes desde el turismo, una de sus principales industrias. "Necesito que me ayuden a reposicionar turísticamente a nuestra ciudad, quiero apelar a ustedes, como empresarios destacados, para que hagan sus mejores esfuerzos y aporten propuestas y proyectos que sumen valor turístico para Mar del Plata", escucharon quienes respondieron a esa invitación del jefe comunal.

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En el astillero recuerdan que esa época estaba signada por tiempos difíciles para la construcción de buques pesqueros. Para el “Regina Australe” se aprovecharon chapas navales y motores que eran parte del stock. En medio de la falta de pedidos de buques, construir este catamarán era una salida de la empresa para darle trabajo a su personal a la espera de mejores vientos para el sector.

Cinco años después, el 9 de noviembre de 2005, estaba a flote y listo para operar. La madrina fue Gisel Booman, entonces Reina Nacional del Mar, y la ceremonia estuvo presidida por el intendente Daniel Katz.

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El catamarán era entonces único en su tipo, con el diseño más innovador y de mayor capacidad construido en el país. Tiene 40 metros de eslora y 10 de manga, tres cubiertas y capacidad para 400 pasajeros. Al momento de su botadura, recuerdan el buque fue valuado en 5 millones de dólares.

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Explican también que Mar del Plata nunca resolvió la situación del otorgamiento del "puerto de asiento" para el “Regina Australe”. Hubo innumerables reuniones, solicitudes, notas y pedidos a las autoridades locales. Primero a Katz y luego a Gustavo Pulti, su sucesor. Pero nunca lograron destrabar el problema. “Increíblemente tuvimos que resignarnos a que sería imposible encontrarle una solución”, reconocieron desde el astillero.

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Pasó los primeros seis meses con amarre asignado en muelles de la Base Naval. Durante ese período hizo navegaciones turísticas desde el 2 de enero hasta Semana Santa. Y tras el fin de temporada alta hasta mitad de año concretó algunas salidas para eventos. Como las tratativas no avanzaban y las autoridades no demostraban interés en generar condiciones para que el “Regina Australe” se pudiera quedar en Mar del Plata, sus propietarios escucharon ofertas y lo pusieron con proa a Capital Federal. Fiestas, celebraciones y reuniones encontraron desde junio de 2006 hasta diciembre de 2009 un ambiente bien distinto en esas cubiertas con vista al Río de la Plata.

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El regreso a Mar del Plata fue en 2010 para reparaciones de rutina. Cuando todavía estaba en las gradas del astillero se concretó la venta del catamarán a un grupo de operadores turísticos de la Ciudad de Puerto Madryn donde opera actualmente con éxito realizando navegaciones turísticas y eventos especiales.

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El nombre se había elegido en el marco de una decisión que involucraba también al diseño y estética general del buque. “Regina Australe”, en italiano significa “Reina Austral”. Una distinción que ahora ostenta varias millas al sur de la ciudad la vio nacer, en un paisaje de aguas más calmas y en navegaciones siempre acompañadas por ballenas, delfines y otras especies propias de la costa patagónica.

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