Un fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil resolvió que un hombre debe pagar ocho millones de pesos a su ex esposa como compensación económica por los 30 años que, siendo licenciada en Economía, solo se pudo dedicar a las necesidades domésticas de su casa.

El monto fijado sorprendió para este tipo de demandas. El fallo original, en similar sentido, correspondió a una jueza que al evaluar el caso tuvo en cuenta la perspectiva de género.

La pareja, oriunda de Comodoro Rivadavia, estuvo unida en matrimonio entre 1982 y 2009. Al momento de la separación ya se habían radicado en Capital Federal, donde se tramitó esta causa.

Uno de los fundamentos principales que tuvieron en cuenta los magistrados tiene que ver que desde su unión el matrimonio fijó roles bien definidos: el hombre iba a trabajar y la mujer debía ocuparse de la casa y la crianza de los hijos.

“La dependencia económica de las esposas frente a sus maridos es uno de los mecanismos centrales mediante los cuales se subordina a las mujeres en la sociedad”, había advertido en primera instancia la jueza Victoria Famá, del Juzgado Nacional en lo Civil N° 92.

La mujer tenía 60 años cuando se divorció de su esposo, en 2011, situación que los tribunales tuvieron en cuenta por las dificultades que a esa altura encontró para incorporarse al mercado laboral que siempre vio lejos, desde su compromiso con las obligaciones domésticas.

El tribunal de alzada justificó en monto de compensación a efectos de volver a equilibrar “la situación económica dispar de los cónyuges resultante del matrimonio y su ruptura”. Se le reconoce a ella que resignó el ejercicio de su carrera, su capacitación y potencial de crecimiento profesional.

La jueza Alejandra Obligado, titular del Juzgado de Familia N°5 del Departamento Judicial Mar del Plata, explicó a Ahora Mar del Plata que si bien el monto de la compensación puede impactar, se define “en función de las condiciones y calidad de vida” que tenían como pareja y si se trata de una familia de buen pasar “esa cifra (de ocho millones de pesos) puede ser acorde”. Citó casos que en esta jurisdicción se resolvieron en instancia de acuerdo pero que pueden ser comparables. “A veces, una vez que se dividieron los bienes, si es que corresponde se resuelve y puede compensar quizás con una propiedad de renta u otro valor”, detalló.

Dijo que la compensación económica es un derecho personal reconocido al cónyuge al que el divorcio le produce “un empeoramiento de la situación económica que gozaba en el matrimonio, colocándolo en una posición de inferioridad frente a la conservada por el otro”.

Explicó que para fijar procedencia de compensación y monto el juez deberá considerar condiciones existentes al comienzo de la vida en común, distribución de roles y responsabilidades durante la vida familiar y circunstancias existentes al momento de la ruptura y su evolución en un futuro previsible. “La ponderación de cualquier otra circunstancia queda sujeta al libre y prudente arbitrio judicial, siempre que tenga relación con la finalidad de la compensación económica”, indicó. Y acotó que la resolución de un tribunal, por ejemplo pueda ser “compensar con cifras de seis ceros, o que se decida una renta por tres años a cargo de un ex cónyuge y a favor de otro de 500 dólares”.

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