Ariel Bualo y Adriana García se separaron en abril del 2000 luego de estar casados. García denunció ante la Justicia, una y otra vez, los maltratos que sufrió por parte de su ex marido.

Adriana nunca pudo imaginar lo que iba a pasar el 16 de octubre del 2000. Bualo asesinó a los dos hijos que tenían en común. Valentina, de dos años, y Sebastián, de cuatro, fueron degollados por Bualo en el domicilio ubicado sobre la calle Bouchard 7222.

El asesino esperó a que sus dos hijos estuvieran sentados en la mesa mirando la televisión mientras esperaban la comida y les cortó el cuello con un cuchillo. El móvil del felicidio fueron los celos que tenía el psicópata de Bualo.

"El móvil de los crímenes fue la venganza hacia su esposa por el abandono que sentía", declararon los integrantes del Tribunal Oral Criminal 3, Daniel Adler, Hugo Trogu y Eduardo Alemano, que encontraron culpable a Bualo y lo condenaron a reclusión perpetua por lo que no podrá recuperar su libertad sin cumplir 30 años en la prisión.

Bualo asesinó a sus dos hijos por la espalda, escribió notas explicando los motivos del felicidio, acostó los cuerpos de los nenes y se durmió con ellos. Al otro día se bañó, salió a comprar cigarrillos y luego confesó el crimen a la Policía.

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Los psiquiatras y especialistas que se encargaron de hacer las pericias durante el juicio lo calificaron como un “monstruo, psicópata y perverso”. Los medios de comunicación que cubrieron el juicio replicaron el testimonio de la psiquiatra Claudia Astorga: “El le había dicho a su mujer algo así como 'vas a ver la sorpresa que te darán los chicos'. Eso, además de las cartas que escribió y otros indicios, nos hacen afirmar que (Bualo) planeó el hecho", relató.

Astorga, según la información difundida por la agencia Télam, Bualo tenía "trastornos psicopáticos de la pesonalidad con rasgos perversos", aunque consideraron que al cometer el crimen "no sufrió una alteración morbosa de sus facultades".

El asesinato de Valentina y Sebastián pudo haberse evitado si los efectivos de la Policía Bonaerense hubiesen atendido los múltiples reclamos de Adriana. “Antes de que matara a mis hijos había hecho seis denuncias”, contó la mujer.

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“El problema es que en esa época no se me tomaba como denuncia sino que sólo era una declaración”, se lamentó. “Una vez chocó el auto en el que viajábamos para lastimarme, otra vez me agarró del cuello y me pegó, otra vez rompió toda la casa en la que vivíamos. Pero la Policía nunca me escuchó”, detalló García en Telediario, el noticiero de Canal Diez.

El 11 de diciembre del 2018, 18 años después del crimen que conmocionó a la ciudad, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires consideró que el Estado tuvo responsabilidad en la muerte de los menores.

Según los magistrados, los funcionarios actuaron con “indiferencia” e “inoperancia” y se caracterizaron por la “inacción” ante los múltiples reclamos de una víctima de violencia de género. “Después de 18 años recibí la confirmación de que no estaba loca. Hice todo para que la Justicia me escuchara. Todo este tiempo me pregunté si podía haber hecho algo más. Ahora, me confirmaron que hice todo lo que estaba a mi alcance”, dijo emocionada Adriana cuando se enteró la decisión de la Suprema Corte.

Adriana le pidió a la Justicia en más de una oportunidad que no dejaran a sus hijos a solas con Bualo. Quería que haya una asistente social para que controlara la situación. Nunca la escucharon y sucedió lo que sucedió.

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El día que Bualo termina con la vida de sus dos hijos se había comprometido a llevar a los chicos a un pelotero y a la casa de su abuela. Nunca los llevó a ninguno de esos dos lados y los encerró en el domicilio que tenía en el barrio Peralta Ramos Oeste.

Al no poder contactar a su ex marido, Adriana salió a recorrer peloteros para poder encontrar a Valentina y Sebastián hasta que llegó a la casa del horror. “Me encontré con medios de comunicación y efectivos. Nadie me decía nada, por un momento pensé que fue un accidente o que había golpeado a los chicos, no me podía imaginar semejante situación”, relató sobre el momento más trágico de su vida.

La Justicia nunca la escuchó y durante casi un año tuvo que esperar para poder sentar al asesino de sus hijos ante un Tribunal. Recién a los 11 meses de cometer el asesinato, Bualo fue condenado a prisión perpetua y ella comenzó, de a poco, a rearmar su vida lejos de Mar del Plata.

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