domingo 4 de diciembre de 2022

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Análisis

Boca ganó y sufrió: por qué le costó frente a Argentinos Juniors

El equipo de Sebastián Battaglia está en la final de la Copa Argentina pero no jugó un buen partido. Detalles de un encuentro que se le hizo cuesta arriba.

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Boca es finalista de la Copa Argentina. El mérito de haber llegado hasta la última instancia del certamen no se lo quita nadie. Hasta ahora, pocos equipos han sido más efectivos que él. Tan sólo Talleres y Godoy Cruz, que figuran en la otra llave semifinalista y deben encontrarse para saber quién será rival del Xeneize.

Aun así, el conjunto de Battaglia viene adeudando algunos rendimientos desde lo táctico en el transcurso de los últimos partidos. El ciclo del entrenador había venido como un aire fresco entre tanto calor que redundó sobre el final de la etapa de Miguel Ángel Russo. Ese Boca de Battaglia mostró tintes de buen juego y generó nuevamente expectativas en el hincha.

Pero en el último mes viene cabizbajo. Y contra Argentinos Juniors, ayer en Mendoza, no fue la excepción. Pasó a la final y fue efectivo porque ganó, pero protagonizó un partido muy chato y con poca creatividad. El equipo de Milito mereció el triunfo tanto como el Xeneize, pero éstos fueron más letales.

¿Qué fue lo que más le costó a Boca?

Hay algunos detalles que permiten dar cuenta de los aspectos que le resultaron más complicados. En parte por falta de iniciativa propia, pero también por un inteligente trabajo táctico de Argentinos Juniors.

El juego en largo a Villa y Pavón: Boca volvió a una mala costumbre que había adquirido sobre el final del ciclo de Russo, que es abusar del pelotazo largo a sus dos delanteros estrella. Es cierto que tanto el cordobés como el colombiano son una tentación para buscarlos con el pase y ponerlos a correr. Son jugadores rápidos, que con espacios pueden sacar mucha ventaja, pero que necesitan de una estructura que los acompañe. Ayer el equipo los dejó en demasiada soledad.

La presión alta de Argentinos Juniors: Fue inteligente el trabajo táctico del conjunto de Milito para coartar uno de los elementos fundamentales de Boca. Con Battaglia, el Xeneize ha incorporado la salida desde abajo. Por eso, el Bicho plantó una presión alta en la que tapaba todas las posibilidades de pase del arquero Rossi. Izquierdoz, Zambrano, Fabra, Almendra, Campuzano. Todos marcados por el rival. Eso obligaba a Boca a terminar jugando en largo, a lanzar un pelotazo para que recibiera Vázquez, Villa o Pavón. Y allí, cuando llegaba el pelotazo, esperaban los defensores de Argentinos listos para ganar el duelo.

Un mediocampo partido: Producto del juego en largo del Xeneize y de la presión alta del Bicho, la mitad de la cancha de Boca quedaba despoblada. Un centro del campo partido, vacío, en el que los dirigidos de Battaglia no hacían pie. Los arrestos individuales de Villa y Pavón ocurrían, en parte, porque no había volantes que los acompañaran, y el equipo llegaba con muy poca gente al arco rival.

Boca adeudó otra vez un juego creativo, con ideas, tácticamente ambicioso. Aun así, es finalista de la Copa Argentina. Por lo pronto, tiene trabajo que hacer en la semana, para seguir afianzando un estilo colectivo.

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