domingo 16 de junio de 2024

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Deportes

El emotivo mensaje del "Huevo" Sánchez por los 100 años de Quilmes

El símbolo del club publicó una carta en las redes sociales para "la mejor hinchada del país".

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Oscar "Huevo" Sánchez, entrenador de básquet y símbolo de Quilmes, escribió un emotivo mensaje por los 100 años del club marplatense.

En 1987 llegó a la ciudad para dirigir a Quilmes y se convirtió en un emblema. En el "Cervecero" dirigió 15 temporadas y logró los ascensos a la Liga B y a la Liga Nacional (dos veces), además de conseguir el tercer puesto en la temporada 2001/02, una de las mejores campañas en la historia del club.

"De los 100 años de Quilmes, 16 fueron de pura pasión con la mejor hinchada", posteó "Huevo" Sánchez al recordar su paso por el club.

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La carta completa:

No es sencillo resumir en una columna mi pasado en el club Quilmes. Eran épocas distintas aunque maravillosas por cierto. Allá por el año 1986 me fue a buscar y, fundamentalmente, a seducir con "La Feliz" el jefe máximo del basquetbol, Oscar Rigano. Llegó hasta la ciudad de Tres Arroyos, donde yo estaba dirigiendo la selección de Bahía Blanca en un Provincial.

La tarea no era fácil. Por un lado, yo esperaba a que Hugo Santili diera el OK con el básquetbol de Liga en River Plate, y a su vez consideraba la propuesta de Oscar.

Me incliné por Quilmes y, al aceptar el ofrecimiento, tomé un grandísimo desafío, sin saber que representaría una marca distintiva en mi carrera. Desembarcaba en una bella ciudad turística, en una institución de gran nivel, pero con su primer equipo jugando el torneo local. Ese año, los objetivos eran llegar a Liga C. No sé cómo lo hicimos, pero logramos, en un mismo año, el Provincial y el título de campeones de la C, para ya rápidamente ascender a la, en ese entonces, Liga Nacional "B".

No voy a ponerme a desarrollar aquí todas las increíbles series de play-offs revertidas, ni los ascensos, ni las conversiones sobre la chicharra...

Sí, en cambio, voy a recordar los inicios en aquel "José Martínez" que, con pocos escalones y las mismas caras, fue agrandándose en hinchada sin pausa, tal como sucedía en las escaladas a diferentes ascensos y categorías.

Nuestro sello y el del club fueron la seriedad, el cumplimiento y el trabajo. La identificación con los colores aún existía y la química de equipo y la entrega en esas casi 16 temporadas fue una marca registrada.

Siempre se decía que jugábamos con 6... Algunos aludiendo a mi presencia en el banco, y la mayoría, refiriéndose a esa increíble gente que se fue juntando y mezclando entre jóvenes pasionales y la gran familia quilmeña.

Cada vez éramos más. Diría cada vez más locos... Recuerdo todo. Desde el primer clásico que le ganamos a Peñarol en el Súper Domo, el fracaso del ascenso perdido con GEPU, la vuelta olímpica en el "Jose Martínez" al ascender contra Pico Football Club o el insólito ascenso con desventajas deportivas que le ganamos en la final a Central Entrerriano.

Siento, con orgullo, que contribuimos con Quilmes para insertarlo en los escalones más altos de la Liga Nacional. No fue fácil. Mi obsesión por el básquet se cruzó con la mejor hinchada del país. Todo comenzó con aquellos primeros ladrillos, los primeros planteles, los ascensos, el gradual protagonismo. ¡Fueron años inolvidables de logros, tropezones, pasión y discusiones! Otras épocas...

Todos esos recuerdos son quizás irrepetibles. Pero hay algo que me quedó grabado en la memoria: la HINCHADA. Todos saben que no soy políticamente correcto. Pero esto tiene un reconocimiento sustancial, debido a que -y esto corre por cuenta mía-, FUE LA MEJOR HINCHADA DEL PAÍS. Ir al estadio de Once Unidos era como ir a La Bombonera con visita guiada. Cada vez más gente se sumaba aún sin entender nada de básquetbol, sólo para admirar semejante pasión y espectáculo.

Era un combo. En el rectángulo de juego, el Huevo desde el borde del campo, Eduardo tirando triples a la carrera y, más acá en el tiempo, Milton lanzando desde SATURNO... Y en las plateas y en la "popu", la gente, el Gordo Martín y su banda. Hermoso.

Encima de todo fueron incondicionales. Perdimos por 46 puntos con Olavarría y volvieron; perdimos 12 juegos seguidos y nos siguieron con las bengalas a Córdoba; le ganamos 3 partidos en una semana al histórico Atenas; o incluso cuando el equipo se fue varias veces al descenso, siguieron aplaudiendo. ¡Increíbleeeee!

Fueron 16 temporadas de amor. Y de odio también. Mis exigencias y mi personalidad chocaban con dirigentes e incluso con algunos jugadores que deambulaban por Chocolate...Fueron 16 temporadas y con el agregado del VERANO EN MAR DEL PLATA. Es un trabajo terrible, especialmente en enero y febrero... Pero que al final de la mayoría de cada una de esas campañas, me dejaron recuerdos imborrables e irrepetibles, por esa PASIÓN Y APOYO INCONDICIONAL DE LA GENTE DEL CLUB QUILMES DE MAR DEL PLATA.

Le mando un abrazo y un eterno agradecimiento a toda esa gente que en el día a día reconoce el trabajo y los logros del equipo. Hoy estaré en la fiesta de los 100, sin dudas...

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