viernes 25 de noviembre de 2022

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Dos históricos

Quilmes - Peñarol: Milton Bell y Josh Pittman, dos leyendas que juegan el clásico a distancia

El ídolo de Quilmes y uno de los grandes extranjeros de la historia de Peñarol palpitaron el duelo de exjugadores que se medirán este viernes en el Polideportivo, como antesala del duelo principal.

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Por Ricardo Juan

Peñarol y Quilmes vuelven a jugar este viernes después de más de tres años. No puede haber mejor noticia para los amantes del básquet de la ciudad, que recuperarán las sensaciones de vivir una fiesta única en el Polideportivo. No obstante, la noche tendrá un momento especial: las leyendas de ambos equipos jugarán un partido que durará dos cuartos, como antesala del plato fuerte.

Serán 20 minutos para dar rienda suelta a la nostalgia. Algunos volverán a sentirse niños, al ver a otra vez a sus antiguos ídolos de musculosa y pantalón corto. Con menos ritmo que antes, quizás algo más erráticos, pero a nadie le importará. Inclusive, aunque siempre se juegue para ganar, el resultado será anecdótico. Será el clásico del disfrute.

Al recuerdo de Juan Pablo Sánchez y su inentendible partida, se sumarán otras emociones muy fuertes. Los hinchas de Peñarol volverán a ver en cancha al “Negro” Carlos Romano, a Adolfo "Gurí" Perazzo, a “Tato” y Fernando Rodríguez, entre otras grandes figuras de su historia, con la vuelta de Sergio “Oveja” Hernández al banco de suplentes. Los de Quilmes, a Eduardo Dominé, Esteban De la Fuente y Pablo Gil, entre otros, con el regreso de Oscar “Huevo” Sánchez, el entrenador símbolo del club.

Pero eso no es todo: hay dos extranjeros históricos de los clásicos que, a miles de kilómetros de distancia, decidieron jugarlo. Milton Bell, ídolo quilmeño, y Josh Pittman, uno de los foráneos más destacados de la historia de Peñarol (tuvo un breve paso por Quilmes y luego regresó al “Milrayitas”), se entusiasmaron en una nota con Ahora y recordaron aquellos viejos clásicos de la década del 2000. Bell y Pittman, enormes basquetbolistas que Mar del Plata tuvo el privilegio de disfrutar y que ahora vuelcan sus conocimientos a los más jóvenes en Estados Unidos, enviaron su apoyo a las leyendas de cada equipo y le pusieron pimienta al duelo entre los veteranos.

-¿Cuál es el clásico que más recuerdan?

- Pittman: Hay muchos, que recuerdo pero no puedo mentir: el que más recuerdo es el que jugué para Quilmes (NdeR: el 12 de abril de 2003 convirtió 51 puntos pero ganó Peñarol 96 a 92). El partido fue muy caliente de principio a fin. La gente de Peñarol me gritaba mucho pero para mí era como nafta para seguir jugando más duro. Es un momento que siempre llevo adentro.

- Bell: Por cómo es mi mente, no recuerdo un partido en especial. Pero sólo recuerdo la electricidad de toda la ciudad. Después de los partidos, la ciudad era una locura y había caravana del equipo que ganaba. ¡Qué ambiente y qué época del básquet!

-Josh, ¿te sentiste dolido por los gritos de la gente esa noche que jugaste para Quilmes contra Peñarol?

- Pittman: El tratamiento de los hinchas era algo que sabía que iba a pasar. Los hinchas son así a veces. Cuando estás en contra, van a decir cualquiera cosa para molestarte. En mi caso, la bandera que me pusieron fue algo serio y perdí un poco el respeto por algunos hinchas.

-Milton, ¿qué te genera saber que el “Huevo” Sánchez va a estar otra vez en el banco de Quilmes?

- Bell: El “Huevo” es una persona enorme en mi corazón y una leyenda por el tiempo que pasó en el club antes de que llegue yo. Recuerdo mis mejores tiempos en Quilmes, cuando miraba al banco durante las guerras que teníamos contra los grandes como Atenas, Boca o la final con Central Entrerriano de Gualeguaychú. Siempre sabía que él tenía la máxima confianza en mí para poner la pelota en mis manos y que iba a tomar la mejor decisión para salir campeón. Eso para un jugador es clave y una bendición. Y también tener el apoyo de los compañeros, mis hermanos, para ser una estrella en la Liga.

Milton Bell Quilmes.jpg

-¿Con qué jugador les gustaría volver a enfrentarse en un clásico de leyendas?

-Pittman: Yo no tengo ningún jugador con el que me quiera enfrentar otra vez. Mi carrera en el básquet fue increíble y dejé el deporte totalmente feliz, sin sentimientos malos.

-Bell: Josh Pittman y Joe Bunn.

-¿Tienen relación con sus excompañeros?

- Pittman: Siempre hablo con algunos compañeros por Instagram. Veo las fotos y a veces chateamos. Con Tato (Rodríguez), Manu (Locatelli), Nico Lauria, tengo una relación distinta. Son amigos de la vida para mí.

-Bell: Sí, siempre hablo con mis hermanos a cada rato a ver cómo andan las familias. Espero pasar pronto así podemos comer un asado todos juntos de vuelta.

- ¿Cuál fue el compañero con el que más les gustaba jugar?

-Pittman: Hay más de uno, porque son como familia. Pero de todos, Tato y Manu son los más grandes porque pasé más tiempo con ellos. Manu y yo jugamos casi cinco años juntos y crecimos juntos desde los 22 hasta los 26 años.

- Bell: No hay uno solo, me quedo con la hermandad del club y fui bendecido por estar con esos jugadores en cada uno de los equipos que integré en Quilmes

-Josh, ¿el equipo subcampeón de la temporada 2006/07 fue el mejor que integraste en Peñarol?

-Pittman: La verdad que sí. Era un equipo completo, que jugó colectivamente todo el año. Sólo no coronamos el trabajo, pero era un año increíble.

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-Milton, en Quilmes todos recuerdan tu triple ante Atenas en Córdoba o el ascenso ante Central Entrerriano. ¿Son recuerdos inolvidables para vos también?

-Bell: No hay palabras para explicar la energía que me da leer a diario a tanta gente de mi familia quilmeña que me manda su amor a la distancia. Me siento muy afortunado de haber dejado esa imagen y que me recuerden hasta hoy. Para mí y para mi familia es algo enorme.

-Ya conocen los equipos del clásico de las leyendas, ¿quién ganará?

-Pittman: Yo creo que va a ser un lindo juego pero me quedo con los jugadores de Peñarol, siempre.

-Bell: Quilmes, más vale.

-¿Qué mensaje quieren dejarle a los hinchas?

- Pittman: Para la gente de Peñarol, solamente quiero desear lo mejor para todos y decirle gracias a la gente que siempre apoya en las buenas y en las malas. Les mando un abrazo grande.

-Bell: A toda mi familia quilmeña le digo gracias por todo su apoyo y por llevarme en sus corazones por muchos años. Yo los llevo a todos ellos en mi corazón. Les mando mucha energía positiva, salud y espero comer un asado en el club pronto, cuando pase por Mar del Plata.

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