domingo 27 de noviembre de 2022

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Historias de vida

Un marplatense con parálisis cerebral será el primer triatleta asistido del país en participar de un Iron Man

Ezequiel Zanuttini competirá este domingo en Buenos Aires. Hará 1,5 kilómetros en agua, 40 en bicicleta y 10 de trote. En todo el recorrido estará asistido por un guía. "Es sentirme como un atleta", dijo.

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Ezequiel Zanuttini tiene 31 años, nació en Mar del Plata y vive junto a su madre Silvana en el barrio de Agronomía de la Ciudad. Es un apasionado del deporte, un luchador y este domingo 6 de noviembre cumplirá su gran sueño: se convertirá en el primer triatleta asistido del país con parálisis cerebral, participando del Ironman 5150 de Buenos aires en la distancia olímpica (1500 metros de nado, 40 km en bici y 10 km de pedestrismo) junto a Eduardo Baixauli, triatleta y ultramaratonista, que será su guía en el Triatlón.

“Teniendo una cuadriplejía y una parálisis cerebral nunca pensé en mi vida que iba a estar ni cerca de una carrera, y menos de un Triatlón, así que poder vivirlo es muy emocionante. Es desafiar al destino y sé que va a marcar un antes y un después en mi vida”, señaló Ezequiel.

Será la primera vez que un atleta con parálisis cerebral participe en esta competencia. Ezequiel en su vida cotidiana se traslada en una silla de ruedas a motor y para participar del Triatlón debieron adaptar varios elementos para las distintas instancias.

Ezequiel es Licenciado en Publicidad con orientación en Planificación Estratégica recibido en la UADE (Universidad Argentina de la Empresa). Practica buceo asistido en pileta y mar y desde hace 5 años forma parte de diferentes competencias deportivas, siendo parte de la Fundación para el Atletismo Asistido.

En los días previos a este desafío no oculta su felicidad: “Es sentirme como un atleta, sentir los pasos y saber cómo se siente, algo que antes ni me imaginaba. Sentir los pasos y la respiración de tu equipo es espectacular, te hacen sentir como un corredor más”, expresó.

“Es sentir la emoción, la adrenalina, me puedo poner en la piel de los demás, ver el esfuerzo que pone Eduardo para que yo corra y pueda ser feliz, eso es lo que más me gusta. Es algo muy altruista, no hay egos”, agregó.

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Así será la participación de Ezequiel en el Triatlón

El Ironman 5150 volverá a disputarse en la Ciudad después de 4 años, con la participación de mil quinientos corredores, que se enfrentarán al desafío de cubrir 1,5 kilómetros a nado en el lago Regatas, 40 kilómetros en bici por Lugones y 10 kilómetros corriendo dentro de los bosques.

Por primera vez una persona con parálisis cerebral afrontará esta exigente prueba, que en este caso será la distancia olímpica, a través de la conformación de un equipo que contará principalmente con el atleta asistido junto al atleta guía y un grupo de voluntarios y profesionales que colaborarán en las transiciones entre agua, bici y running, además de asistirlos en todo el recorrido a modo preventivo.

En la primera etapa Ezequiel irá en un bote inflable reforzado de 2,40 metros de largo por 1,02 de ancho, con su respectivo salvavidas colocado y con una soga de 2 metros sujeta a la cintura de Eduardo Baixauli, su atleta guía, buscarán completar la distancia de 1500 metros del lago Regatas. Dos voluntarios asistentes desde sus kayak los acompañarán, pero solo el triatleta guía impulsa al triatleta asistido que está en el bote.

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Al finalizar la primera etapa se ingresa al parque cerrado para hacer la primera transición del agua a la bicicleta. Para esta etapa se fabricó especialmente una “especie de trineo”: el Handbike, que va a ir acoplado al eje trasero de la rueda. Aquí dos voluntarios asistentes colaborarán en la transición del atleta asistido del bote a la silla de la bici en la cual recorrerán 40 kilómetros por Figueroa Alcorta, Lugones e Illia. Dos voluntarios en sus bicis van a acompañar en el trayecto, uno para el cuidado del guía y otro al cuidado del triatleta asistido.

Para la etapa final se regresa al parque cerrado para la segunda transición, se deja la bicicleta y se da inicio a la última fase de la competencia que contempla 10 kilómetros a pie dentro de los bosques de Palermo. Ezequiel realizará esta última etapa en una silla estilo triciclo junto a su guía.

“Somos un equipo, vamos preguntándonos como vamos, como nos sentimos, cuando agarrás la silla es como que tus piernas ya le pertenecen a él, es mágico*. Ya no estás corriendo vos: el poder prestarle los brazos y las piernas es un desafío hermoso, es una conexión increíble”, describió Eduardo Baixauli, su atleta guía.

“Tenemos una muletilla o una pregunta que todavía no sabemos responderla: ¿quién impulsa a quién? Llega un momento que no sabés si me está llevando o lo estoy llevando. Ezequiel es una persona increíble, tiene una energía distinta, muy positiva, muy valiente. Tiene unas ganas de vivir que te dan fuerza y te dan ganas de empujarlo cada vez más fuerte”, destacó.

Eduardo tiene 37 años, es de Zona Norte y conoció la Fundación gracias a otro maratonista, Fernando Bolinaga, que tiene a su hermana Gilda con parálisis cerebral. “Un día me llamó, faltaba uno para correr con la silla. Así arranqué en 2018. A partir de ahí la conexión que hubo con ella fue increíble, estaba en estado vegetativo y cuando empezó a correr se le transformó la cara, era otra persona, se reía, balbuceaba, cantaba, estaba ahí, le volvió la sonrisa a la cara”, recordó.

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“Cuando empezás a correr y conectar con los chicos se empiezan a reír, a cantar, a moverse, ver esa alegría en ellos me fue atrapando. Por lo general los chicos en la Fundación no hablan, el único es Ezequiel, que es la voz del grupo”, relató.

La preparación para la carrera es intensa, con entrenamientos con el doble de carga, crossfit, trabajando la técnica sobre una buena base de fuerza. Ezequiel al tener la movilidad solamente de sus dedos necesita imperiosamente la ayuda de su atleta guía. “Estoy muy contento, hay veces que no puedo dormir porque estoy muy emocionado. El entrenamiento físico lo hace Eduardo y los chicos de la Fundación, los voluntarios, yo me centro en disfrutar de la carrera. La Fundación y los voluntarios hacen que pueda sentir la sensación de estar corriendo, sentir la previa, sentirme parte de un círculo, de un grupo”, resaltó el triatleta asistido.

“Quiero que sea inspirador, para otros chicos va a ser un ejemplo, porque hay pocos chicos como yo que hacen Deporte y a la mayoría no se los integran y no saben lo que pueden hacer con sus capacidades”, enfatizó Ezequiel.

Por su parte, Luis Alberto Fernández, de la Fundación para el Atlétismo Asistido, señaló que “el Deporte es fundamental en la vida de Ezequiel en este momento. Desde lo social, hasta lo físico ha tenido progresos inmensos”.

Este proyecto, que está impulsado por la Fundación y es apoyado por el Gobierno de la Ciudad a través de COPIDIS, convertirá a Ezequiel en el primer triatleta asistido en nuestro país. Si bien el joven ha participado de carreras de 10, 15, 21 y 42 kilómetros, que lo convierte en maratonista asistido, este triatlón lo ubicará como “triatleta asistido”.

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