Zoe Cortéz, de 18 años, fue asesinada en la localidad bonaerense de Monte Grande cuando caminaba junto a su hermana y un amigo. Sus allegados le dieron el último adiós y en la puerta de la casa velatoria, su hermana reveló entre lágrimas: "Me llegaron mensajes que decían que el tiro era para mí".

"Hasta el último momento estuve con ella, me tomó su mano y le salía una lágrima por su ojo. Mientras estaba conmigo tenía pulso, había gente que la quería reanimar pero cuando vino la ambulancia, ya no tenía más pulso, su cuerpo se puso morado y me apretó la mano. La vi tirada en el piso, le decía que se levante, que se mueva y no lo hizo", relató.

Sobre los mensajes recibidos, la chica agregó: "Me llegaron mensajes que decía que el tiro no era para ella, era para mí”. “Se confundieron, no dijeron nada, abrieron la puerta y le pegaron un tiro", sostuvo en diálogo con Crónica.

Esta declaración se asocia a lo que afirmó el padre de la víctima, que dijo que se trataría de una venganza por una denuncia por abuso sexual que realizó la más chica de sus hijas y hermana de la víctima, Sol, contra un tío que se despeñaría como efectivo policial y la pareja de éste, quienes "viven a la vuelta" de las casa de las chicas.

La adolescente además contó que "del lado del conductor en la parte trasera, salió alguien morocho, encapuchado, con ojos claros marrones, no tenía piercing ni barba, y le tiró un tiro directo a la cabeza".

El episodio quedó filmado por distintas cámaras de seguridad de la zona, y para los investigadores aún no está claro si la víctima era el blanco del ataque o si al asesino se le escapó un tiro cuando iba a bajar a cometer un asalto.

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