Desde la Organización Mundial del Accidente Cerebrovascular se promueve el Día Mundial del ACV 2017 con el fin de disminuir la “carga” que representa en la sociedad esta enfermedad, enviando un mensaje global de que el ACV es prevenible” y de que todos tenemos buenas razones para prevenirlo mediante el lema “Involúcrate”.

El ACV ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva oxígeno y nutrientes al cerebro se rompe (ACV hemorrágico) o es bloqueado por un coágulo (ACV isquémico). Una vez instaurado las células comienzan a morir y como las neuronas no poseen la capacidad de regenerarse, el daño suele ser permanente. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada seis personas sufrirá un ACV a lo largo de su vida, representando 17 millones de casos nuevos por año y 26 millones de personas que sufren algún grado de discapacidad por consecuencia de ello.

Las causas de esta patología son múltiples y existen algunas situaciones que hacen que las personas sean más propensas a sufrirla, estas situaciones o condiciones se las denominan factores de riesgo. Estos a su vez se dividen en dos grandes grupos: no modificables, como son la edad o el sexo; y modificables, como Hipertensión Arterial, Diabetes Mellitus, Dislipemia, Tabaquismo, Sedentarismo (inactividad física), Obesidad abdominal, Enfermedades cardíacas, Dieta, Alcohol y Factores psicosociales.

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El Día Mundial del A.C.V. propuesto por la Organización Mundial de Accidente Cerebrovascular, World Stroke Organization, tiene como objetivo concientizar sobre estos factores modificables y la importancia de la prevención con el fin de evitar o disminuir los accidentes cerebrovasculares en la población mundial.

Sabemos que el 90% de los accidentes cerebrovasculares están asociados con solo 10 factores de riesgo sobre los que todos podemos hacer algo. Abordar estos factores de riesgo es una medida de prevención primaria. El otro punto clave en esta campaña a nivel mundial es educar a la población en el rápido reconocimientos de síntomas iniciales de un ACV buscando generar conciencia de la importancia de una consulta temprana y obtener un tratamiento oportuno.

Una manera sencilla de reconocerlos es pedirle a la persona que sonría, que eleve los brazos y nos diga una oración; en caso de obtener una sonrisa torcida, debilidad en un brazo o tenga dificultades en el habla o en el armado de una frase se recomienda consultar a un médico lo más pronto posible. El tiempo entre el inicio de los síntomas y la consulta son vitales para poder instaurar un tratamiento oportuno y de esta manera disminuir la mortalidad y las posibles secuelas.

Desde el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (Inareps), consideramos de suma importancia concientizar a la sociedad sobre esta patología. Si bien nuestras actividades están centradas en otorgar tratamiento rehabilitador integral a las personas que sufren esta enfermedad, tenemos la obligación de generar concientización a la población sobre cómo prevenir, reconocer y abordar las principales dificultadas que se desprenden de esta patología.

Gustavo es médico, M.N. 140600

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