El juez de Garantías David Mancinelli hizo lugar al pedido de la fiscal Verónica Zamboni y dictó la prisión preventiva para los ocho detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa. De esta manera rechazó el planteo de la defensa que había pedido arresto domiciliario.

Así, Máximo Thomsen y Ciro Pertossi, los principales acusados del crimen, imputados de la autoría material de asesinar a Fernando a patadas en el cráneo y sus ocho compañeros considerados partícipes necesarios -Ayrton Viollaz, Blas Cinalli, Lucas Pertossi, Matías Benicelli, Enzo Comelli y Luciano Pertossi- seguirán dentro de una celda del Servicio Penitenciario Bonaerense a la espera del juicio oral en su contra. El pedido de su defensa a cargo del abogado Hugo Tomei de un arresto domiciliario quedó denegado.

El juez Mancinelli, por otra parte, sumó el agravante de la alevosía a la calificación de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas. Esto, ciertamente, complica el panorama de los acusados.

Tras dos horas y media de audiencia, uno de los jóvenes acusados, Blas Cinalli, de 18 años, habló en nombre de todos: "Ninguno de nosotros quiso que pasara lo que pasó", dijo. En tanto, su abogado, Hugo Tomei, responsabilizó a la prensa "por una presión que los acusados no soportan" y pidió que se les dé la "prisión domiciliaria".

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