Diego Tomatti Galeano vive un momento soñado. Que llegó después de mucho tiempo invertido en capacitación, motorizado por una innegable pasión por el fútbol. A los 28 años, este entrenador marplatense vive de su profesión en el exterior y, en su primer año fuera del país, logró un ascenso a la Primera División del fútbol uruguayo. Lo consiguió como ayudante de campo de Mario Szlafmyc, entrenador principal de Plaza Colonia, que el último sábado ascendió a la elite junto a Cerro Largo y Juventud Las Piedras.

Tomatti Galeano pidió, como una de las condiciones para sumarse a Plaza Colonia, vivir en el predio del club, donde día a día desarrolla los entrenamientos. Una vida nueva para alguien que hasta el año pasado se desempeñaba como ayudante de campo de Leonardo D’Urso en el San Isidro local. “Me acondicionaron el lugar, con todas las herramientas que yo necesitaba para trabajar. Me hicieron una oficina y puedo vivir el día a día en lo futbolístico. Mantener el foco y la concentración durante la competencia hizo que cada vez me sienta más tranquilo y suelto”, le contó a Ahora Mar del Plata.

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-¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar en Plaza Colonia?

-Yo aparecí en el radar de Plaza Colonia en diciembre del año pasado, cuando me recomendó una persona en común entre el entrenador y yo. El equipo había descendido y Mario, el entrenador, tuvo la oportunidad de tomar el primer equipo porque se desempeñaba en la Reserva. Armó su cuerpo técnico, con un preparador físico había trabajado en Argentina, y nos empezamos a contactar. Primero por teléfono y después por videollamada, para compartir conceptos y para ver si teníamos compatibilidad a la hora de trabajar. Eso fue teniendo más color y, pese a que estaba buscando gente de Uruguay, se inclinó por mí.

-¿Cuándo llegaste a Colonia?

-Fui varios días antes de que comience la pretemporada, después de las fiestas. Ahí empezamos a diagramar todo. Llegué a un club que tomó mucha repercusión en el 2016, porque salió campeón del fútbol uruguayo en el estadio de Peñarol. Dio la casualidad que coincidió con el campeonato del Leicester en Inglaterra, entonces a Plaza Colonia lo catalogaron como el Leicester uruguayo, un equipo del interior, que logró salir campeón contra un grande como Peñarol y en su cancha. Yo tenía referencia de varias personas, que me habían dicho que Plaza Colonia era un club ordenado, que está al día y que cumple en lo económico. Sabía que era un club que iba creciendo en infraestructura, para que el proceso de entrenamiento sea lo mejor posible. Era un lindo desafío para mí.

-Es un cuerpo técnico joven…

-Cuando formamos el cuerpo técnico, pasamos a ser el grupo de trabajo más joven de toda la historia del fútbol profesional de Uruguay. Todos somos nacidos en 1989. La verdad que lo que logramos es muy importante, porque en la B de Uruguay hay muy buenos equipos y buenos jugadores.

-¿Cuál es tu función?

-Yo soy el ayudante de campo. Con el correr del período preparativo, más la competencia, fuimos afinando nuestro funcionamiento como cuerpo técnico. Estoy muy contento, muy feliz, porque tengo un espacio muy importante, me siento valorado y escuchado en la toma de decisiones, tanto en lo futbolístico como en lo extrafutbolístico. Soy el encargado de planificar la práctica con el entrenador en cuanto a contenidos y ejercicios, y hago toda la parte del análisis de video. Ordeno la parte de análisis de video del equipo propio y ordeno y ejecuto el análisis de video del rival.

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-¿Te adaptaste a la filosofía del entrenador?

-En las charlas previas ya nos dimos cuenta que entre el entrenador y yo había coincidencia en el pensamiento, en la conceptualización y, sobre todo, en la manera de sentir el fútbol. Todo eso ayudó a que el mensaje no salga sólo del entrenador, sino que sea reforzado por el cuerpo técnico.

-¿Cuál fue la idea que le transmitieron al equipo?

-El fútbol uruguayo está estigmatizado, sobre todo por eso de la garra charrúa. Pero el fútbol uruguayo es muy grande, muy importante, ha tenido grandiosos futbolistas. Esa etiqueta por la que se lo conoce hace pensar a mucha gente de que no se puede jugar de una determinada manera. Está más que claro todos los caminos son lícitos, pero nosotros tratamos de tomar la iniciativa con la pelota en todos los partidos. Tenemos una mezcla de jugadores jóvenes, muchos que debutaban en primera división, otros que ya habían hecho sus primeras armas, más 3 o 4 jugadores de experiencia.

-¿Cómo fue tu adaptación a vivir en otro país?

-La adaptación fue progresiva. Cuando arreglé las condiciones de trabajo, no dudé. Dejé todo lo que tenía acá. Mi mamá hace dos años padeció una enfermedad y ahora está mucho mejor, pero fue difícil no estar en el día a día, sobre todo al principio. Igual, cuando empecé a trabajar, la competencia me mantuvo vivo, muy focalizado en el día a día. Y Colonia es una ciudad muy linda, con 25 mil habitantes, hay mucha tranquilidad y se presta para pensar y reflexionar.

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