El rugby de Mar del Plata atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte de Pablo Fernández, el jugador de Sporting que en 2004 había quedado cuadripléjico tras sufrir un golpe durante un partido. El primera línea, que había afrontado la lesión con hidalguía y llegó a recibirse de Diseñador Gráfico, falleció a los 38 años como consecuencia de una hemorragia interna.

La noticia sorprendió a todos. Y desde el club Sporting emitieron un comunicado que resume las horas de tristeza que viven sus familiares, amigos y compañeros.

El comunicado de Sporting:

Nos dejó Pablito. Qué tristes estamos todos. Desde el sábado 28 de agosto de 2004, comenzó su lucha cotidiana admirable, dando a todos una valiosa muestra de optimismo, fortaleza y empeño por seguir adelante y mejorar. Tal vez sea ese ejemplo lo mejor que, sin saberlo, de modo espontáneo, ofreció a quienes lo conocimos, en cualquier ámbito. Si decimos “no puedo” ante una dificultad, pequeña o no, indaguemos más en el entendimiento de nuestra voluntad y comprobemos cómo se encuentra ella. Supo afrontar con entereza y buen ánimo su situación tan difícil. Nunca dejó de ir por más. Por adaptarse y readaptarse, por estudiar, por saber, por mejorar, por ser más amigo de sus afectos, por difundir entre los jóvenes su experiencia vital.

Qué mezquinas resultan las palabras y qué limitadas en su significado son las que cuentan con la posibilidad de expresar plenamente lo que para todos representó su esfuerzo ante la adversidad.

El paso del tiempo brindará de forma permanente a quienes lo conocimos, en su querido IPR Sporting Club y mucho más allá de éste, la oportunidad de valorar el ánimo para superar los obstáculos.

A su familia y a quienes le dieron tanto amor, vaya nuestra compañía y llegue nuestro abrazo sincero. Un particular agradecimiento a la Fundación de la Unión Argentina de Rugby apoyando con sus acciones en pro de mejorar la calidad de vida de los afectados por lesiones como la que él sufrió. Rezamos por su descanso eterno y para que su luz nos guíe e ilumine el camino.

Hasta que nos volvamos a encontrar, querido Pablito. Partiste un 11 de setiembre, el día del Maestro en nuestro país. Muchas gracias por haber dado tantas enseñanzas. Permanecerá, indeleble, en quienes te conocimos tu “Lo imposible está en la mente de los cómodos”.

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