Volver a la Base Naval Mar del Plata es revivir el dolor de aquellas primera horas, hace dos años, cuando desde sus provincias de origen llegaron tan pronto como pudieron ante la novedad cargada de temores y malos augurios: el submarino ARA San Juan había desaparecido frente las costas de Chubut y nada se sabía de su tripulación cuando ya habían transcurrido casi dos jornadas.

Los familiares de los 44 tripulantes escucharon allí mismo, unos días después, la peor de las noticias: se había detectado una explosión subacuática en posición coincidente con la última posición notificada por los responsables del buque, que navegaba desde Ushuaia hacia Mar del Plata. Solo les quedó una cuota de esperanza, durante un tiempo negar esa realidad hasta que hace un año se ubicó el casco de la embarcación, a 900 metros de profundidad y sin rastros de sus tripulantes.

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Parientes y amigos de esos 44 marinos, este viernes merecedores de un reconocimiento “al Honor Militar” por parte de la Armada Argentina, dejaron trascender una vez más su malestar con las autoridades navales y con el gobierno nacional no solo por lo ocurrido, que consideran evitable, sino por lo poco que avanzó la investigación para determinar qué pasó y por qué con el ARA San Juan.

Dejaron trascender una vez más su malestar con las autoridades navales y con el gobierno nacional no solo por lo ocurrido, que consideran evitable, sino por lo poco que avanzó la investigación para determinar qué pasó y por qué con el ARA San Juan.

“Debería haber venido el presidente Macri, lo estábamos esperando porque queremos que él y las demás autoridades nos digan qué pasó con nuestros esposos”, destacó Andrea Merelles, con lágrimas por la pérdida de su marido, Ricardo Gabriel Alfaro Rodríguez.

“Esto no alcanza, una medalla es nada frente a la pérdida de un hijo”, afirmó Luisa Rodríguez, madre de Alfaro Rodríguez que llegó desde San Juan para ser parte de este acto que se desarrolló en la Plaza de Armas de la Base Naval Mar del Plata, presidido por el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Armada Argentina, José Luis Villán.

"Esto no alcanza, una medalla es nada frente a la pérdida de un hijo", afirmó Luisa Rodríguez, madre de Alfaro Rodríguez que llegó desde San Juan para ser parte de este acto que se desarrolló en la Plaza de Armas de la Base Naval

Hubo varias quejas por la ausencia de Macri y del ministro de Defensa, Oscar Aguad, este último muy apuntado por los familiares. Lo consideran una pieza clave en los errores previos a la tragedia y las complicaciones posteriores para que se conozca información veraz sobre lo ocurrido con el submarino.

Entre los familiares también hubo malestar por la forma en que se manejó esta convocatoria. Les facilitaron el traslado desde las provincias, pero con un pronto regreso, inmediato al término de la ceremonia. Eso les impedía participar de la tradicional movilización que hacen el día 15 de cada mes en el acceso a la Base Naval.

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También dejaron trascender su incomodidad porque, a diferencia de la ceremonia del año anterior a la que asistieron Macri y Aguad, en esta oportunidad no se había programado una misa. Cada 15, en la capilla de la unidad militar de Playa Grande, se juntan a rezar. Presionaron y por fin lo lograron, con un oficio celebrado a las 10 de la mañana.

El arribo de estos familiares –casi un centenar- implicó también un cambio de imagen en la Base Naval. Volvieron a colocar banderas argentinas, flamantes, en todo el frente que da al Boulevard Marítimo. Más de 200 se pudieron contar. Entre ellos, algunas aportadas por escuelas y jardines de infantes con dibujos y mensajes de los alumnos, en memoria de los 44 tripulantes desaparecidos.

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“Se creen que con una ceremonia y una medalla no vamos a ir de acá para siempre”, contó a Ahora Mar del Plata la madre de uno de los oficiales. Asegura que a los jefes navales locales les molesta que esas banderas estén en el frente de la Base Naval. “Allí estarán, para siempre”, se juramentó.

Este reencuentro entre ellos también permitió unir fuerzas en el reclamo de justicia. Hay malestar con las autoridades del Ejecutivo y también mucha disconformidad con el avance de la investigación judicial que lleva adelante la jueza Marta Yañez, en Caleta Olivia. Entienden que ha pasado mucho tiempo y poco se pudo prosperar. En particular con la imputación de los altos mandos, señalados como culpables de la tragedia.

Yáñez describió la complejidad de la pesquisa: en estos dos años la causa sumó 4.600 fojas agrupadas en 24 cuerpos y más 100.000 fojas con documentación reservada (52 cajas), producto de 146 pedidos de informes, 9 allanamientos y 4 órdenes de presentación.

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“La jueza no tiene claro todavía qué delito hay. Los imputados llegan y se van sonrientes sin ningún tipo de consecuencias, sin siquiera preocuparse en declarar es muy grave, es una burla y eso aumenta el dolor”, cuestionó Luis Tagliapietra, padre de xxxxx, uno de los oficiales que viajaba a bordo del ARA San Juan, y abogado querellante en representación de varia de las familias de tripulantes.

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