En el inicio de un juicio oral en Necochea, donde se ventilaba la muerte de una mujer atropellada por un motociclista, los dos hijos de la víctima abrazaron al conductor acusado que allí lloraba en plena declaración y aceptaron sus disculpas por lo sucedido. El resultado del proceso fue una condena de tres años de prisión en suspenso y otros tantos de inhabilitación para conducir.

El juez Mario Juliano, al frente de la audiencia, había mocionado el acercamiento de las partes y la posibilidad de una sentencia acordada. Los querellantes habían llegado a esta instancia con un pedido de prisión de cumplimiento efectivo.

Antes de finalizar el debate, el propio magistrado se dirigió a ambas partes y les pidió disculpas porque llegar al juicio oral llevó casi cinco años.

“Salgo a comprar un yogurt y me encuentro a los hermanos conversando con el imputado en la vereda. Me les acerco. Les estrecho la mano y les deseo suerte”, contó el propio Juliano en redes sociales para que tome difusión este particular fin de juicio.

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El siniestro que abrió esta causa ocurrió el 4 de diciembre de 2015 y la víctima fue Elvira Kruzich. Falleció en la esquina de Avenida 59 y calle 50, arrollada por una moto que conducía Gonzalo Márquez.

El cierre del caso se debía dar con este juicio oral y público. Sergio y Daniel Díaz, hijos de Kruzich y querellantes en esta instancia, llegaron desde Rosario con un pedido para su abogado: en el alegato debía pedir que el acusado cumpliera la pena en la cárcel.

“Y el milagro volvió a ocurrir”, contó Juliano al resumir en varios tuits lo ocurrido esa mañana que comenzó con litigantes en busca de una condena dura y finalizó con ellos y el acusado abrazados, unidos en un conmovedor momento.

Dijo el juez que cuando tuvo que declarar, Márquez no podía hablar porque lloraba de manera desconsolada. Por eso citó a ambos abogados e insistió en privado para que busquen avanzar hacia un acuerdo. Propuso que los hijos de la víctima y el acusado se sumaran a la reunión. Allí se dio el clic para el desenlace poco frecuente.

Márquez había pedido disculpas y los hijos de Kruzich las aceptaron. Así se avanzó a una acuerdo para que el imputado afronte una pena de tres años de prisión en suspenso –no quedará detenido- y también por tres años quedará inhabilitado para conducir cualquier tipo de vehículo.

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