El 43% de los marplatenses reveló que en los últimos dos años sufrió hechos de inseguridad cometidos por motochorros. La cifra surge de una encuesta realizada por el Observatorio Vial de la Cámara que nuclea a los productores de software vial en la Argentina (Cecaitra) en abril pasado.

A través de un sondeo telefónico a 1052 hogares de Mar del Plata, llegaron a la conclusión de que el 43% de los encuestados afirmó que él, ella o alguien de su entorno fue víctima de este tipo de delito.

En este sentido, se preguntó en qué grado el uso de chaleco reflectante ayudaría a evitar los robos de motochorros. Como resultado, el 48% cree que los chalecos “ayudarían poco o nada”, mientras que el 47% opina que “ayudarían mucho o algo”.

Los resultados variaron notablemente al considerar la edad de los encuestados. Sólo el 3 de cada 10 (33%) adultos mayores de 65 años, dijo ser víctima o conocer a una víctima de los motochorros. Pero la respuesta sube a 4 de cada 10 en las otras franjas etarias: 47% de 16 a 29 años, 43% de 30 a 49 años y 46% de 50 a 64 años.

Por otro lado, también se indagó sobre el uso de celulares al conducir. Ante la afirmación “Cuando se detiene en un semáforo, ¿con qué frecuencia mira o usa el celular?”, más de la mitad sostuvo que lo hace en alguna oportunidad. El 51% expresó que nunca utiliza el teléfono móvil al manejar. El resto, casi nunca lo hace (16%); algunas veces (26%) y siempre que puede (7%).

Las mujeres dijeron ser más prudentes, ya que el 60% expresó nunca mirar o usar el celular cuando se detiene, contra el 45% de los hombres que eligió esa opción. Los adultos mayores son los más prudentes en este sentido. El 73% de los encuestados de 65 años o más afirmó nunca usar el teléfono móvil.

Que casi la mitad de los conductores afirme el uso del celular al momento de estar parado en un semáforo demuestra que existe una problemática a modificar. Incluso, la ley nacional de tránsito, en su artículo 48 inciso x, prohíbe “conducir utilizando auriculares y sistemas de comunicación de operación manual continua”. Además de ser una falta grave es una desatención temporal que, aunque sea de pocos segundos, genera la no percepción de los movimientos en el exterior del vehículo.

En una llamada telefónica se dan en simultáneo los cuatro tipos de distracciones en la conducción, planteadas por la Organización Mundial de la Salud. Estas son visuales, como apartar la vista de la ruta; cognitivas, por ejemplo, al reflexionar sobre un tema de conversación del que se esté hablando por teléfono, en lugar de analizar la situación del camino; físicas, como cuando un conductor sujeta o manipula un aparato, en lugar de conducir con ambas manos al volante y auditivas como por ejemplo, responder a un teléfono celular.

Pero es importante aclarar que un momento de distracción, además de un siniestro vial, puede generar que un delincuente nos tome desprevenido.

Desde Cecaitra destacaron que “el cuidado y la responsabilidad al conducir disminuye las posibilidades de sufrir un siniestro vial. La rapidez en el tránsito, el estrés con el que se conduce en las ciudades, sumado a los hechos de inseguridad, nos obligan a que seamos conscientes de los peligros a los que estamos expuestos si no conducimos 100% atentos”.

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