Por la crisis económica registrada el último año disminuyó la porción de comida diaria de la gente, según un estudio del XI Monitor del Clima Social (MCS) realizado a fines de septiembre de 2019 por el Centro de Estudios Metropolitanos.

El alarmante dato asegura que el 45 por ciento de las personas que viven en el área metropolitana de Buenos Aires asegura que redujo la fracción de comida diaria debido a que sufre escasez de recursos para cubrir la canasta básica.

En el denominado segundo cordón del Conurbano bonaerense ese guarismo llegó al 57%, según el informe del Centro de Estudios Metropolitanos. Los datos coinciden con lo informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, que ubica al Conurbano bonaerense como la zona del país con mayores bolsones de pobreza y marginalidad. Según el organismo oficial, en el país hay 14 millones de pobres, de los cuales 6 millones están en el Conurbano.

El MCS mide por medio de una encuesta de manera periódica la situación social en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA): específicamente, percepción y experiencia de niveles de inseguridad social.

El 31% de las personas consultadas afirmó haber tenido hambre por problemas de ingresos al menos una vez en los últimos doce meses

La encuesta se realiza desde fines de 2016, a modo de una investigación de opinión pública a partir de entrevistas telefónicas realizadas con sistema IVR a teléfonos fijos. En este caso son 1395 casos a teléfonos fijos y 610 casos a teléfonos celulares.

El 31% de las personas consultadas afirmó haber tenido hambre por problemas de ingresos al menos una vez en los últimos doce meses. En octubre de 2017 quienes contestaban afirmativamente eran el 18%.

El miedo a perder el trabajo en el corto plazo alcanzó el 41% de personas consultadas. En octubre de 2017 (mejor resultado de la serie) era del 30%. En la clase media baja alcanza el 63%.

El 47% de los entrevistados consideró que su situación laboral es peor que hace un año atrás.

En tanto, seis de cada diez entrevistados (60%) sostiene que no le alcanza su salario. Este punto se mantuvo dentro de los peores indicadores de la serie. En la clase baja alcanza el 70%.

El 50% de los entrevistados entre 16 y 44 años afirmó que él mismo o alguien que habita en su hogar perdieron el trabajo en el último año. En la clase baja dos de cada tres afirmaron lo mismo.

Dos de cada tres jóvenes afirmó que alguien que vive en su hogar tuvo que salir a buscar trabajo por problemas de ingresos. Sólo el 30% lo consiguió y lo mantuvo.

Casi siete de cada diez (67%) sostuvieron que la situación económica del país es mala o muy mala. El 44% de los jóvenes afirmó que la situación es muy mala. En octubre de 2017 el pesimismo era del 37%, una diferencia de treinta puntos porcentuales.

El optimismo personal es muy bajo. Apenas el 15% afirmó estar mejor o mucho mejor económicamente que hace un año. Este indicador que se mantiene en esos porcentajes desde septiembre de 2018. En la clase baja o media baja el optimismo es del 10%.

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