El dato es alarmante: el 75% de los niños marplatenses que viajan en moto no usa casco, según un estudio del grupo de Psicología aplicada al Tránsito del CONICET, perteneciente a la Universidad Nacional de Mar del Plata.

El estudio de tipo descriptivo observacional fue realizado en 17 escuelas primarias municipales de la ciudad. El trabajo fue realizado entre mayo de 2018 y septiembre de 2019, en los momentos de ingreso y egreso a las instituciones donde se registraron variables generales del ambiente y de la escuela, de los ocupantes, y del vehículo.

Se relevaron fundamentalmente aspectos asociados a la seguridad, principalmente el uso de casco y factores que afectan la estabilidad del vehículo o de los pasajeros, como la cantidad de pasajeros, el transporte de mochilas, la posición de los pies de los niños en la moto.

Hay una baja frecuencia del uso del casco en todos los ocupantes: en adultos fue de 26% y en los niños del 25%.

La muestra final fue de 435 observaciones de motos que transportaban 976 ocupantes, de los cuales 52% fueron niños y niñas, mayormente entre 6 y 12 años de edad (84%).

Resultados

El estudio destaca que el 75% de los menores no usan casco. Hay una baja frecuencia del uso del mismo en todos los ocupantes: en adultos fue de 26% y en los niños del 25%. Este último se reduce al 13% si se considera el ajuste y el tamaño adecuado del casco. Además, el 39% viajan con los pies mal ubicados, lo cual puede afectar la estabilidad de la moto y sus ocupantes.

El 20% de las motos no tienen patente

Los riesgos, debido a no alcanzar los apoyos o porque estos no están en el vehículo, incluyen quemaduras por la proximidad al caño de escape, caídas y lesiones en los pies por la cercanía a las ruedas. De las observaciones se destaca también que el 20% de las motos no tienen patente, siendo este un indicador importante de informalidad en el uso que se ha asociado a otros comportamientos.

Asimismo, los problemas de posición y estabilidad se agravan por la presencia de cargas escolares, y por el hecho de que en ocasiones se transporta a más de un menor (11%).

Además, en la mayoría de los casos la estabilidad se basa en sujetarse de otro ocupante. Vale mencionar que existen importantes variaciones a través de las escuelas. Por ejemplo, el porcentaje de pasajeros sin casco va del 49% (Escuela 12) al 100% (Escuela 14).

Conclusiones

En definitiva, el trabajo alerta sobre las condiciones de riesgo en que se realizan este tipo de desplazamientos. Se requieren acciones específicas en materia de seguridad vial pero también políticas integrales de movilidad urbana que faciliten el acceso a otros medios de transporte (principalmente el transporte público). Hay que señalar, además, que las condiciones de tránsito suelen ser más desfavorables en los horarios de ingreso/egreso escolar debido a la mayor circulación de vehículos.

Esto supone un factor añadido de riesgo, a los antes mencionados, para los usuarios de moto y otros grupos vulnerables (como los ciclistas). Por último, entre otras cuestiones que incluyen la prevención, se debe debatir sobre los niños y niñas como pasajeros de moto y el establecimiento de las edades mínimas y la obligación de criterios complementarios de seguridad.

La experiencia de otros países puede ser una guía en este sentido. Algunos han establecido una edad mínima de 12 años (Portugal, Austria, República Checa, entre otros), mientras que otros establecen un límite menor, pero fijan exigencias complementarias de seguridad (por ejemplo, alcanzar los apoyapiés, usar una sillita especial).

Algunas ciudades argentinas también han reglamentado edades mínimas para los pasajeros. Datos que acrecientan la problemática, el aumento progresivo y visible del parque de motos y su uso como forma de movilidad urbana. Lo cual, lamentablemente se refleja en los altos niveles de siniestralidad vial que ocurren en nuestra ciudad con costos humanos y materiales inadmisible para un problema prevenible.

Los autores del trabajo en cuestión fueron Rubén Ledesma, Fernando Poó, Jeremías Tosi y Ekaterina Firsenko, del grupo de Psicología aplicada al Tránsito del CONICET, Universidad Nacional de Mar del Plata.

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