Manu Ginóbili,el basquetbolista más importante de la historia argentina, contó detalles de su vida en una larga charla en un podcast de Fabricio Oberto,su ex compañero de la Selección Argentina de Básquet y de San Antonio Spurs. Entre sus anécdotas sobre cómo vive su presente, la leyenda del deporte argentino hizo un relato de un hecho del cual fue partícipe, antes de los Juegos Olímpicos de Atenas.

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“En 2004 casi palmo durante mi luna de miel. No me maté de pedo. Se me vino un auto de frente que pasaba a un camión en una curva”, recordó. Este accidente ocurrió luego de casarse con su actual esposa, Marianela Oroño, en Bahia Blanca, pocos días antes de disputar los las Olimpiadas en Grecia, competencia donde luego obtendría la medalla dorada junto a la Selección.

Me tiré a la banquina y empecé a derrapar. Podría haber matado a alguien, podría haberme estampado contra un árbol, me podía caer en un precipicio o darme de frente con él. Ahí no había un juego olímpico, no había más carrera. Era una moneda al aire”, aseguró Ginóbili.

El multicampeón de la NBA no solo hizo énfasis en la suerte que tuvo ese día en la ruta, sino que además contó cómo gracias a diversos sucesos en su vida pudo consagrarse como basquetbolista. “Hay que tener suerte de nacer en el lugar indicado; si nacía en Gondwana, no sé, no creo que haya jugado... Nací en Bahía Blanca, con padres que les gustaba el básquet, con hermanos que jugaron” sostuvo Manu.

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A su vez, Ginóbilli dio detalles de cómo se encuentra actualmente luego de su retiro como jugador, contando la tranquilidad y relajación con la que vive actualmente. “Estoy viviendo una vida stress free total. No pienso en no dormir por un partido, o pensar en cómo jugar en ese partido. Me canso de pensarlo”, afirmó.

“Espero llegar a los 90 años. Puede pasar de todo, y mis objetivos pueden cambiar. Hoy están orientados a la crianza de mis hijos, en mi pareja, en mí… Trabajé mucho por 20 años y ahora disfruto de los frutos de esos años. Supongo que en algún momento se acabará esta magia, esta sensación, y volverá la inquietud de algún desafío más grande. Ahora estoy en un momento de paz total”, recalcó.

“Los primeros dos meses hacía yoga, tenis... Pero un día llegué al gimnasio para cambiarme y dije ‘hoy no tengo ganas’. Me levanté y me fui. Vine a mi casa a leer, escribir. Es un privilegio increíble. A las 10:30 de la mañana ya no tenía ganas de ‘trabajar’ y me vine”, concluyó el crack argentino.

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