La Empresa Argentina de Navegación Aérea SE, organismo del Ministerio de Transporte, amplió las ventajas de seguridad y operativas de su Servicio de Detección de Descargas Eléctricas en el aeropuerto Astor Piazzolla de Mar del Plata y otros 17 aeropuertos.

Este sistema brinda información con alertas detectando los rayos que se producen tanto entre nubes como aquellos que tienen impacto en tierra, e informan dónde se producen las descargas (ubicación geográfica con una precisión menor a 175 metros). Los datos permitirán estimar el efecto que podrán tener las descargas sobre sus operaciones.

El personal que trabaja en las plataformas de los aeropuertos recibió capacitación para conocer los protocolos de seguridad y planes de acción diseñados para proteger su integridad física cuando se active una alerta amarilla o roja de actividad eléctrica. El sistema permite, además, acortar los tiempos de suspensión de operaciones en los aeropuertos cuando se produce actividad eléctrica, evitando interrupciones innecesarias.

El nuevo equipamiento comenzó a funcionar en Aeroparque, El Palomar y Ezeiza cuando se pusieron en marcha los operativos de seguridad previos al G20, y luego también en Córdoba, Iguazú, Rosario, Salta, San Fernando, Tucumán, Bahía Blanca, Formosa, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Mar del Plata, Mendoza, Paraná, Posadas, Resistencia, Río IV, San Juan, San Luis, Santa Rosa, Santiago del Estero, Sauce Viejo (Santa Fe) y Termas de Rio Hondo.

Hasta hoy, sólo se contaba con la observación meteorológica para realizar la detección. El nuevo sistema emite una alerta amarilla cuando detecta actividad eléctrica significativa a 15 kilómetros del aeropuerto, y envía mensajes a correos electrónicos y SMS a celulares del personal operativo pre-seleccionado y con funciones dentro del predio. En caso de alerta amarilla se considera que la situación podría derivar en una alerta roja a corto plazo.

Si se detecta actividad eléctrica dentro de un radio de 5 kilómetros desde el aeropuerto, el sistema emite una alerta roja, también avisando al personal operativo, y activa sirena y luces estroboscópicas de alerta en las áreas operativas abiertas del aeródromo. Si transcurren 10 minutos sin registrarse otra actividad eléctrica, las alertas cesan y el sistema vuelve a quedar en vigilancia permanente.

Ahora, la reducción acotada en los tiempos de interrupción de las operaciones por descargas eléctricas permite mantener la operatividad de estos aeropuertos por más tiempo, elevándose la seguridad física de las personas y la confiabilidad de los vuelos, con una mayor puntualidad. Con ello se logra que el transporte aéreo funcione de manera más fluida y coordinada, reforzándose la conectividad. Así, las comunidades están mejor relacionadas con todo el país y el exterior, facilitando el intercambio cultural y el desplazamiento de personas y mercancías.

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