lunes 21 de noviembre de 2022

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Explosión en el colegio Don Bosco

"El agresor seguía molestando a mi hija con impunidad y es una tranquilidad que no se le pueda acercar"

El padre de Azul Zabaleta, la estudiante que sufrió la pérdida de la audición por la explosión de una bomba en el colegio Don Bosco, contó que su hija "se angustió mucho" con la última agresión. "La Justicia hizo lo que dentro de las leyes y decretos en educación no hicieron", dijo.

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El hecho ocurrió el viernes pasado y la adolescente fue retirada antes de la escuela por sus padres. Azul quedó aturdida luego de que un estudiante se acercara a ella e hiciera ruidos con una bolsa de celofán para hostigarla. El agresor sería el mismo alumno que arrojó la bomba en el tacho de basura que afectó la audición de la chica.

"Azul está bien, más allá de su diagnóstico. No había sido la primera vez que sucedía algo así y no nos había contado nada para no preocuparnos, porque ve todo lo que esto ha modificado nuestras vidas cotidianas", señaló el padre.

La jueza de Garantías Rosa Frende hizo lugar al pedido del fiscal Walter Martínez Soto para que el adolescente de 17 años que dejó sorda a la alumna con un explosivo casero no pueda acercarse en un radio de 300 metros.

"Es una tranquilidad que el agresor no pueda acercarse a mi hija. La Justicia hizo lo que dentro de las leyes y decretos en educación no hicieron. Una persona sospechada sobre un delito gravísimo y sin embargo, se paseaba y seguía molestando a mi hija con total impunidad", dijo el padre.

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Adelina Martorella, abogada querellante, busca que el agresor termine sus estudios por clases virtuales.

"No sé cómo lo va a definir la institución, pero lo cierto es que no puede acercarse a Azul, con un perímetro de exclusión de 300 metros, aún cuando ella esté en clases, lo que le impide ir a la escuela", afirmó el padre de la víctima.

Tras la última agresión, los padres de Azul retiraron a su hija del colegio y la llevaron a atenderse a la guardia de un centro de salud, donde un médico constató que había sufrido nuevas secuelas, en un caso de otalgia.

El hecho más grave ocurrió el 8 de julio pasado, en uno de los recreos. Azul caminaba por una galería del colegio y cuando pasó por al lado de un cesto de basura detonó un explosivo casero que habrían hecho otros estudiantes. Como consecuencia de la detonación, la adolescente de 15 años perdió el 96% de la audición.

Actualmente los médicos que la tratan definen la posibilidad de colocarle un implante coclear, en una intervención muy costosa.

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