Se conocieron, primero, jugando al baby fútbol. Ambos destacaban en el Club Social y Deportivo Parque, del barrio porteño de Villa del Parque, y deslumbraron a los cazatalentos de Argentinos Juniors, que se los llevaron para conformar las filas de inferiores del Bicho. La relación de Juan Román Riquelme y Mariano Herrón lleva una vida, y el vínculo que han forjado es suficiente para que el vice de Boca lo elija para el banco de suplentes del primer equipo.

La confianza está intacta. Mariano Herrón ha formado parte de todos los cuerpos técnicos que dirigieron a Boca desde que asumió la nueva gestión en 2019, y para el Consejo de Fútbol el ex volante de Argentinos Junios es una garantía. Estuvo cuando Miguel Ángel Russo, y estuvo cuando Battaglia. Ambos fueron despedidos, pero Herrón se mantuvo.

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De hecho, la semana pasada el Patrón Bermúdez volvió a ratificar el lazo. "No puede haber nadie más importante que la institución, los puntos y directrices que se tomen. Hay cosas que no se van a dirimir, no es necesario hablar de por qué están Mariano (Herrón) o Gayoso o Blasco porque todos los días estamos nosotros, el Consejo de Fútbol".

Quedó claro y despejó dudas: el amigo de Juan Román Riquelme de sus inicios en el fútbol seguirá en el banco de suplentes y formará parte del nuevo cuerpo técnico, venga el DT que venga. Por ahora, para el Consejo de Fútbol su hombre de confianza ha dado resultados y están satisfechos con su devenir como ayudante de campo. Al parecer, la misma consideración tenían los dos entrenadores que lo tuvieron, tanto Russo como Battaglia.

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En su época de futbolista, Mariano Herrón se caracterizaba por ser un volante central de gran disciplina táctica y buena técnica. De aquellos primeros pasos en Argentinos Juniors, su carrera se desenvolvió por distintos equipos del país y el extranjero, para terminar la trayectoria dentro del campo en Aldosivi.

En el plano internacional tuvo un paso por el Montpellier de Francia, que le sirvió para madurar como jugador. Años después jugaría en la segunda división de España, para el Lleida. Y en el continente, su expedición en el extranjero culminaría con la casaca de Deportivo Cali.

En el plano local, jugó para San Lorenzo, Rosario Central e Independiente, institución en la que más tiempo estuvo en toda su carrera: tres años. Sobre el final de su carrera, colgó los botines jugando para Aldosivi. Al Tiburón llegó libre, y disputó un total de 21 partidos y 1554 minutos en la Primera B Nacional.

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