"No puedo entender de dónde sacó eso Manzanares. Yo no soy testaferro de nadie, el barco es mío", El arquitecto Pablo Grippo se defiende. Es que, según el contador de los Kirchner, Daniel Muñoz, le contó que él mismo llevaba el dinero al astillero donde se construyó el lujoso crucero “Santa Cruz”, dando por sentado que el barco era de los Kirchner. Lo dijo ante la Justicia. Y luego en una entrevista televisiva. Por esos dichos, la ex diputada Margarita Stolbizer pidió que se investigue a Grippo. Lo acusa de ser un testaferro de Cristina Kirchner. El arquitecto lo niega. Y decidió romper años de silencio en una entrevista concedida a Infobae.

La historia comenzó en El Calafate, en plena campaña electoral de 2005, cuando Cristina competía con Chiche Duhalde por una banca en el Senado. "La doctora quiere que le hagas la casa", le transmitió un cliente. El mensaje lo sorprendió con apenas 32 años. Desde entonces, no paró. Intervino en la construcción del hotel Los Sauces (en varias etapas) y en la residencia de los Kirchner en El Calafate. También participó de la remodelación de la casa familiar en Río Gallegos. Además, rediseñó el hotel Las Dunas y construyó una sala de convenciones en el Alto Calafate.

Grippo no reniega de su relación laboral con la ex presidenta, aunque trata de concentrarse en su empresa de turismo. "Hace tiempo que no la veo", responde ante una pregunta puntual de Infobae. De hecho, las obras están todas frenadas desde que comenzaron los vaivenes judiciales de la ex presidenta en Comodoro Py. Aunque relegó su función como constructor, Grippo asegura que "trabajaría con Mauricio Macri" si lo llama.

En 2005, Grippo también formalizó su vínculo con la empresa Marpatag, que tiene la concesión para realizar excursiones turísticas en el Lago Argentino. En ese momento, la firma tenía un solo barco, el "Leal", reservado en la actualidad para tours privados.

Según la documentación que exhibió ante este medio, Grippo ingresó como socio y tres años después se quedó con la totalidad de la empresa junto a su esposa. Los problemas financieros comenzaron en 2006, a partir de la construcción del "Santa Cruz", un crucero de lujo con 20 camarotes, un restaurante para 40 personas y salas de estar.

La construcción en el astillero TECNAO (en Tigre) debía demorar menos de dos años, pero se extendió hasta 2012 por falta de fondos. Según el relato de Grippo, estuvo cerca de firmar un contrato de leasing con Nación Leasing, pero desistió a tiempo luego de una charla con su abuelo. Eran $3.450.000, equivalente a 1 millón de dólares. Desde entonces, pidió decenas de préstamos.

Sobre el dinero para el barco, Grippo señaló que “varias personas me prestaron. No los quiero comprometer, pero tengo toda la documentación y los recibos de los pagos. En 2009, mi vieja me ofreció vender un campo de la familia. Yo le ofrecí una cesión de cuotas de la empresa (Marpatag), pero ella no aceptaba. Nunca inscribimos ese documento. Finalmente hicimos una donación del dinero. El "Santa Cruz" fue una odisea. Podría escribir un libro”.

Grippo siempre hizo un culto del bajo perfil. Aunque fue mencionado en decenas de crónicas periodísticas, se mantuvo alejado de los medios y casi no hay imágenes suyas. ¿Qué cambió? Las declaraciones de Víctor Manzanares lo conmovieron.

Según los dichos del contador, a mediados de 2015, viajó desde Santa Cruz para llevarle Cristina una planilla con las cuentas bancarias y los saldos. "Yo pensé que venia para algo más. Me pidió que venga a Olivos a las 9 de la noche. Fueron llegando otras personas. Entre otros el arquitecto Grippo. A las 9 y media llega la doctora. Me pidió el listado de cuentas. Lo miró, me agradeció y le dijo a un secretario que pida un auto para que me lleven", contó Manzanares ante ante la Justicia y luego en una entrevista con Luis Majul y Hugo Macchiavelli.

En la antesala de aquella reunión, Grippo sacó un Ipad y le mostró a Manzanares las fotos del "Santa Cruz". "Me contó el esfuerzo que le significó construirlo", dijo el contador. Al día siguiente, fue a ver a Muñoz, otro de sus clientes. Muñoz se rió al escuchar la anécdota y le contestó con ironía: "Polo, yo llevaba la plata al astillero".

Sobre los dichos de Manzanares, Grippo indicó que “puede ser verdad que nos hayamos cruzado ese día en Olivos. Yo iba todo el tiempo para ver a la Doctora. Pero el resto de las cosas que dijo no las puedo entender. A Muñoz creo que no lo veo desde que murió Kirchner. Nunca tuve relación, ni siquiera tenía agendado su teléfono. Yo no soy el testaferro de nadie. Estuve seis años para construir ese barco.

Grippo atesora en su teléfono una foto familiar del día que se botó el barco al agua. Cuando relata aquella escena, se le llenan los ojos de lágrimas. "Esperamos hasta la madrugada para que la marea esté alta. Estaba toda mi familia", recuerda.

Por los dichos de Manzanares, Margarita Stolbizer se presentó ante el fiscal Gerardo Pollicita y pidió que se investigue a Cristina Kirchner y al arquitecto. "Creemos que el arquitecto Pablo Grippo y su esposa eran personas interpuestas. Aquí la persona interpuesta simula ser el protagonista de los negocios que, en realidad y en forma encubierta, son realizados por cuenta y orden del funcionario enriquecido, quien no podría justificar tal actividad, precisamente por la procedencia ilícita del dinero necesario para ello", dice la denuncia.

Mientras se define su suerte en Comodoro Py, Grippo pidió una entrevista con la ex diputada para mostrarle la documentación sobre el barco. "En todos estos años, nunca tuve que consultar un abogado, solo para las cosa habituales de la empresa", se lamentó ante este medio.

Efectivamente, Grippo nunca declaró en las causas contra los Kirchner. En el expediente de "Los Sauces", solo figura una transferencia entre la cuenta de la inmobiliaria y Grippo por $2.309.521. Y en Hotesur, se menciona la venta de las acciones de COMA SA a los Kirchner, y su participación en la ampliación de la hostería Las Dunas, que pasó de 783,46m2 a 4627,51m2.

En 2014, Grippo ganó una licitación para realizar excursiones de navegación en el Lago Argentino con "pernocte y un servicio de comida gourmet". Y el "Santa Cruz" realizó su primera temporada.

El pliego de la la licitación estipula un plazo de 20 años (hasta 2034) y lo obliga a pagar un cánon a Parques Nacionales equivalente al 7,10% de la recaudación.

Según datos oficiales, por el trimestre de agosto, septiembre y octubre de 2018, Marpatag abonó $1.400.000. Esa cifra asciende en verano, cuando los barcos suelen salir del puerto casi al límite de su capacidad.

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