Mario Magrini, el autor de la escultura que cautivó a marplatenses y turistas en Playa Chica, se refirió a su decisión de ubicar la estatua en ese punto de la ciudad y reconoció que no pidió permiso a las autoridades porque "no lo iba a tener".

"No le pedí permiso a nadie porque no lo iba a tener. Pensé que era una infracción pero me jugué afrontando los riesgos y evidentemente le ha hecho bien a mucha gente", dijo Magrini en diálogo con C5N.

"Creo que la gente marca el destino de esta escultura. A la gente le hace bien, le inspira muchas cosas diferentes. Que cada uno tenga su propia interpretación y que la haga propia, por la emoción que esa figura le transmite en este lugar espectacular, que es muy íntimo y que está pegado a la vorágine de la ciudad. Hay mucha gente que busca ese momento de paz en el mar, para reencontrarse con el recuerdo de sus familiares", indicó Magrini, hijo de los fundadores de la Guardia del Mar.

Magrini, de 65 años, señaló que "hay que tratar de fortalecer el espíritu. Renovarse y tener esperanza de que las cosas van a cambiar".

Sobre la repercusión que tomó la escultura, el marplatense indicó que "no fue pensado de esta manera, fue pensado para una incursión artística en un ámbito público, sabiendo que era algo que no se podía hacer, sabiendo que no era algo tan grave. Lo importante era ver la respuesta de la gente. Es una figura humana que técnicamente no es la mejor, ni mucho menos, pero lo importante era esa actitud mirando al mar y el entorno: las rocas, la barranca, el césped, el mar. Es un escenario que lo completa el espectador, como una obra de teatro".

Tras presentar el último sábado a Magrini como el autor de la escultura, desde el área de Cultura, confirmaron que la obra será donada a la ciudad de Mar del Plata y quedará instalada en el lugar. En los próximos días se iniciarán los trámites formales correspondientes.

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