La volatilidad cambiaria volvió a apoderarse de la city porteña, después del pequeño respiro que tuvo durante la jornada del jueves, cuando cerró estable por primera vez en dos semanas. El dólar cerró la semana en $23.73 después de haber superado los $24.50 y haber obligado al Banco Central a vender casi 1200 millones para controlar el tipo de cambio.

La divisa norteamericana abrió el viernes con una tendencia alcista de 80 centavos, que se acentuó al mediodía y llegó a venderse en Banco Nación a $24.80 impulsado por una fuerte suba del mayorista, que empezó la jornada a $22.70 e hizo un pico de $24.20 al mediodía.

El Banco Central salió a intervenir en el mercado de cambios cuando el mayorista pasó los 23 pesos, pero no fue suficiente y, hacia las 12.30, el dólar que negocian los grandes operadores pasó los 24 pesos. En los bancos minoristas, la divisa se acercó a los $ 25.

En ese entonces, la autoridad monetaria redobló sus esfuerzos y, con nuevas y más potentes intervenciones, bajó el tipo de cambio mayorista a niveles inferiores a los $ 23,50.

En una jornada en la que las monedas emergentes volvieron a apreciarse, el peso estuvo otra vez a contramano.

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