Arrebatado al hablar y corto de vocabulario, se pasó horas y horas frente a micrófonos de radio y televisión. Ganó páginas enteras de diarios y revistas con un enfático y repetido un relato que siempre exponía al campeón mundial como un frío asesino. Y como siempre algo de lo que decía no cerraba, la garantía era su propia palabra: “es la pura y santa verdad”, repetía Rafael Crisanto Báez. Para el caso, "El cartonero".

Asomó en la causa cuando se presentó ante los investigadores para asegurar que por sobre los límites perimetrales del chalet de La Florida vio cuando Monzón lanzaba desde la planta alta a Alicia Muñiz. Dijo entonces que acostumbraba a caminar las calles de ese barrio de la zona norte para juntar cartones, metales y otros materiales que luego vendía. Era su modo de vida y el único ingreso que tenía.

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¿Qué dijo durante el juicio?

*Del auto bajó una chica que tenía una ropa brillosa y detrás de ella, lo hizo un hombre que venía gritándole. Así le dio un golpe en la cabeza y la tiró sobre el pasto de la veredita.

*El hombre la agarra del cuello. Con una mano la tiene y con la otra le daba. Así se la llevó para arriba.

*Me quería quedar, pero había muchas plantas. Hasta que vi que en el primer piso se encendió una luz. Primero salió una chica no muy alta (Alicia Muñiz), que le decía 'yo con vos no quiero saber más nada. Sos un loco, un neurasténico –sic-. Me voy a mi casa y no quiero que nunca más me vayas a ver ni a buscar.

*El hombre le metió el uno o dos en cruz a la cara, con lo que la mujer cayó al suelo

*Entendí que este señor, la iba a agarrar, la iba a levantar y la iba a llevar a un médico. Entonces volvió y la levantó. Yo creí que la iba a acostar y así lo vi salir por esa puerta que fue golpeada. Pero la llevaba cargándola como una bolsa de papas. Llegó hasta la punta (del balcón) donde hizo un golpe de hombre y la largó para abajo.

*El hombre volvió, ya sin pantalón, sino en short cortito. Se sentó en el hierro. Miró bien abajo y se largó parado. No sé si se cayó arriba de la chica, pero lo importante es que cayó por un costado y pegó con el hombro izquierdo .

*El hombre se levantó después de agarrándose el hombro y arrastrando la pierna, como llorando, como si le hubiesen pegado una paliza. Desapareció de mi vista y ahí escuché como una bomba afuera y unos gritos. 'Alicia se mató, Alicia se mató".

Desde su aparición en escena se convirtió en un personaje mediático. Periodistas que lo entrevistaron reconocieron que aceptaba notas a cambio de un almuerzo primero. Dinero cuando consideró que su triste fama tenía precio.

Tanto que hasta llegó a ponerle su nombre a un libro. “Yo derroté a Monzón”, se titulaba. Por las mismas pantallas anduvo luego con sus quejas porque no le habían pagado los derechos que le habían prometido por esa publicación.

Su final en el caso fue lamentable. En el juicio oral su versión fue descartada porque estaba plagada de contradicciones. El tribunal pidió que se lo investigue por falso testimonio. Esa causa no prosperó.

Apagado el caso, “El cartonero Báez” siguió en Mar del Plata con su vida previa a los títulos periodísticos. Andaba por las calles con su carro cargado de cajas , botellas y metales. Murió a los 82 años.

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