La consejera escolar por el espacio de Juntos por el Cambio, Mónica Lence, publicó su descargo tras la polémica que se instaló por sus tuits, luego del ataque a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Si bien expresó sus disculpas al intendente Guillermo Montenegro por sus palabras, disparó contra el Frente de Todos, que exigió su destitución, y sostuvo: No se pide perdón por pensar distinto. No tengo miedo”.

“Durante el atentado a la vicepresidenta escribí dos tuits. En uno hice referencia a mi percepción personal de lo ocurrido. En el otro cuestioné la idea de instalar un feriado nacional. Hoy, el Frente de Todos pide mi destitución y un repudio hacia el gravísimo acto que según ellos he cometido: decir lo que siento”, expresa en el inicio de la nota que difundió en la red social.

Lence cuenta que tiene 49 años y entró al mundo de la política cuando el intendente Montenegro la convocó. “No vengo, como ellos, caminando los pasillos del oportunismo político, de la mirada reducida, de la pelea por espacios de poder que nos llevan al lugar donde nos encontramos hoy. Vengo de la vida”, sostiene.

“Explico esto porque realmente llevo muy poco tiempo en este espacio. Ni siquiera se cumplió un año desde que vi a mis compañeras por primera vez. Todavía sigo viendo la realidad como ciudadana de a pie, no como una funcionaria política. Y ese fue mi error. No haberme dado cuenta que pertenezco a un espacio político que exige la responsabilidad de actuar en equipo, y actué como la que soy, una ciudadana más”, agrega.

Además, en la nota, la consejera escolar le pide disculpas a Montenegro: “Quiero pedir mis más sentidas disculpas a la persona que confió en mí para actuar en el lugar que consideró adecuado para mis capacidades. Le quiero pedir disculpas al intendente Guillermo Montenegro y también a todos mis compañeros del espacia Juntos, por haber actuado en soledad y sin consensuar mis dichos”.

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Por otra parte, les solicita a los consejeros del Frente de Todos que todas las denuncias que tengan hacia ella las lleven al ámbito de la justicia. “Porque no les voy a pedir perdón por nada. ¿Cómo voy a pedir perdón por un tuit, cuando nadie pidió perdón por cerrar las escuelas durante casi dos años o por multiplicar la pobreza a porcentuales inéditos? ¿Cómo voy a pedir perdón si aún tengo en la memoria a quienes despidieron a sus seres queridos sin poder tocarlos, mientras otros celebraban fiestas personales en la cara de todos los argentinos?”, apunta.

“¿Cómo voy a pedir perdón quienes dicen una cosa y hacen otra, a quienes se burlan de nuestra ciudad anunciando obras que nunca llegan, a quienes dicen que las escuelas brillan mientras recibimos comunidades enteras suplicando que las miren, que las tengan en cuenta?”, añade.

“¿Cómo voy a pedir perdón – continúa la nota– si nunca pidieron perdón por el daño que causaron? Por el silencio ante las piedras. Por el poco respeto hacia las muertes. ¿Cómo voy a pedir perdón a quienes nos niegan información para poder trabajar, a quienes hoy pretenden expulsarme, tan solo por pensar distinto, mientras organizan jornadas ‘para pensar en el amor’?”.

Lence remarca: “No se pide perdón por pensar distinto, ni se pide perdón por el agobio, el dolor, la incertidumbre, la miseria, la mentira que las acciones del gobierno provocaron en los ciudadanos durante los últimos tres años”.

No voy a pedir perdón. Porque eso significa aceptar que me equivoqué en lo que siento y nadie puede obligar a nadie a sentir distinto. No voy a permitir que me violenten al punto de pedir un perdón que no siento ni voy a sentir nunca. No tiene autoridad para pedir arrepentimiento quien tanto tiene para arrepentirse”, sostiene la consejera de Juntos.

También explica el motivo por el que borró los tuits que generaron la polémica: “La única razón por la que borré los tuits es porque pensé que podía afectar en algo al intendente. Porque el que el nivel de violencia que escaló sobre mis dichos podía lastimar el proyecto de ciudad que él viene construyendo. Pero no porque me arrepentí. Jamás le desee el mal a nadie. Tengo muy claro quién soy y lo que dije. No encuentro ninguna razón para retractarme, sin que afecte mi derecho a expresarme”.

Y, en el último párrafo, se dirige a quienes repudiaron sus palabras: “Del mismo modo, les solicito que tengan a bien denunciarme ante la Justicia por lo que ustedes consideren pertinente. No tengo miedo. Cumplo con mi deber como consejera escolar con todo lo que eso significa. Si ustedes proceden de ese modo, y la Justicia detecta en mi o en mis dichos algo que interfiriera con mis funciones, lo voy a aceptar. Y si la Justicia indica que tengo que pedir perdón por algo de lo que dije, lo haré con toda la predisposición del mundo. Pero a ustedes no les voy a pedir perdón por nada. Y muchísimo menos por pensar distinto”.

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