Al cirujano Cristian Fuster, de la Clínica Favaloro, su seriedad le jugó una mala pasada en 2013. Formal y circunspecto, concentrado en la responsabilidad que implicaba la operación que tenía por delante, le expuso a la entonces Presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, los detalles de la intervención a la que debían someterla para eliminar el hematoma subdural que se le había formado en el cráneo como consecuencia de un golpe. Pero no le sonrió.

La postura del cirujano generó incomodidad en Cristina. Así lo recuerda ella en Sinceramente, el libro que acaba de publicar: "…ingresa un médico, muy alto y muy serio, me dice que es el cirujano y me explica que van a tener que operarme: o sea, abrirme la cabeza para sacar el hematoma. El tipo tenía una cara que no se podía creer".

"Yo era la Presidenta de la Nación y el tipo no me sonreía en absoluto…", recuerda Cristina Kirchner, inexplicablemente extrañada ante el trato profesional de Fuster. Y sigue : "…es más; se lo veía disgustado, incómodo, y me puse un poco paranoica… comencé a tener miedo de que fuera el hijo de algún militar acusado por delitos de lesa humanidad o algo parecido. ¡Mi Dios!"

Según publicó Infobae, fue entonces cuando convocó a quien era uno de sus hombres de confianza, el entonces diputado nacional Wado de Pedro, miembro de H.I.J.O.S. y uno de los referentes más visibles de La Cámpora. "Lo mandé a buscar inmediatamente a Wado de Pedro. Ahora lo recuerdo y me río: 'Wado, andate urgente a Abuelas y a H.I.J.O.S. y averiguá si este tipo es hijo de algún militar acusado de lesa', y ahí nomás salió Wado a buscar los antecedentes del pobre Ricardo Fuster [N.de la R: sic, por Cristian Fuster], que resultó ser un tipazo, un pan de Dios, tímido y de absoluto bajo perfil además de un médico extraordinario… "

Diligente, Wado de Pedro alcanzó a cumplir su misión, antes de que Cristina Kirchner sometiera su cráneo al bisturí de Fuster. Volvió y le informó: "No tenemos nada, no hay nada". Los archivos de los organismos de derechos humanos no registraban antecedentes militares entre los parientes del neurocirujano.

Cuando operó a CFK, Cristian Fuster era el jefe de Neurocirugía del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro. Tenía 40 años. Un año después, él mismo explicaba a Infobae en qué había consistido aquella intervención: "El cuadro era una colección subdural crónica, tal como se comunicó desde la Fundación Favaloro. Fue a causa de un traumatismo que tuvo (Cristina Kirchner) y es una de las patologías más frecuentes que nos tocan en neurocirugía. Esta patología no tiene que ver con la edad del paciente, por lo general, tiene que ver con la presencia de un traumatismo".

Pese al tiempo transcurrido, el doctor Fuster seguía mostrándose cauto y reservado sobre el tema y se negaba a describir como paciente a la Presidente que, sin que él lo supiese, lo había investigado. "Una vez que le dimos el alta para reintegrarse y ejercer sus funciones terminó nuestra relación profesional", decía el neurocirujano, que acababa de ser promovido al cargo de director médico de la Fundación Favaloro.

En abril de 2015, aliviada y agradecida, la Presidente le organizó un homenaje en el Senado de La Nación al cirujano, ya libre de toda sospecha.

Comentá y expresate