Por Ricardo Juan

Con un short blanco, en cueros, César Luis Menotti, el entrenador campeón del mundo, dirige la práctica de la Selección Argentina en Villa Marista. Es 19 de febrero de 1982 y en Mar del Plata hace calor, pero el equipo nacional no está de vacaciones. El plantel está concentrado para ir a defender el título al Mundial de España, con la base del equipo campeón del 78 a la que se agregó un tal Diego Armando Maradona.

Con camisa de manga corta y pantalón de vestir, el represor Leopoldo Fortunato Galtieri, que llevaba dos meses como presidente de facto, irrumpe en el entrenamiento de la Selección. Quince días antes, la revista "La Semana" publicó un reportaje a Menotti, en el que el "Flaco" había criticado la situación económica del país. "El pueblo vive mal", sentenció el entrenador.

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Es un verano caliente en Argentina. En seis años, la dictadura hizo estragos en la economía y la clase media empieza a expresar su descontento con los militares, responsables de un genocidio sin igual en la historia del país para instalar un modelo económico que destruyó la industria, el empleo y los salarios.

"Por supuesto que sigo de cerca a la Selección. Me interesa como a todo argentino que le gusta el fútbol y le gusta que los colores argentinos estén bien representados en las competencias internacionales", le dice Galtieri a Canal Diez, apenas llegado al predio. Consultado sobre las posibilidades argentinas en el Mundial de España, Galtieri elige la cautela: "Antes de que termine la preparación podré dar opinión, ahora vamos a dejarlos que se preparen".

En un hallazgo del ciclo "Historia de la televisión marplatense", las imágenes captan el momento en el que Menotti se acerca a recibir a Galtieri. "Encantado", dice el Flaco y se dan un abrazo. "Estamos tranquilos con ustedes", responde Galtieri, mientras saluda al profesor Ricardo Pizzarotti. Galtieri saluda a Pumpido, a Calderón, a Gallego y a Trossero, aunque se muestra más afectuoso con Kempes, el goleador del Mundial 78, y le pregunta por su familia.

Llega el turno de Maradona. "Qué tal Presidente, ¿cómo anda? Mucho gusto", saluda Diego. En el medio, Fillol y Tarantini. "Agradecemos mucho su presencia", exclama Passarella. Galtieri quería hablar del Mundial 78. "¿Se acuerdan de Rosario? sufrimos todos ahí eh", en referencia a los tres partidos disputados por el elenco nacional en la segunda fase de la Copa del Mundo (2 a 0 a Polonia, 0 a 0 ante Brasil y el 6 a 0 a Perú), que lo depositaron en la final.

Después del saludo, Galtieri le habla al grupo. Vuelve a mencionar el Mundial ganado en el 78, repite la palabra "esfuerzo", dice que la concentración es un sacrificio que hacen los jugadores al alejarse de sus familias. "Estamos seguros de que ustedes van a seguir dando cátedra de fútbol y dando el ejemplo de caballerosidad en todas las canchas, tanto argentinas como del extranjero", remarca.

"¿Cuál es el régimen de la gente?", le pregunta Galtieri a Menotti. Cuando el entrenador le detalla la exigente planificación diaria, Galtieri cierra el intercambio entre risas. "Están instalados como el colegio militar acá".

GALTIERI A MARADONA: "EN EL 78 ESTABAS ENOJADO"

Galtieri se toma un tiempo para hablar con Maradona. Diego tiene 21 años y está a cuatro meses de cumplir el sueño de jugar su primer mundial en la mayor. La ausencia en el 78 es uno de los dolores más grandes de su carrera y Galtieri le recuerda aquella frustración: "Me acuerdo que en el 78 estabas medio enojado", suelta. Diego se ríe. Galtieri sigue: "Pero tiempo al tiempo. Ya ves que las cosas se dan. Cuando hay calidad y ganas de hacer las cosas... Acá está el triunfo en tus manos". Tras el agradecimiento de Diego, Galtieri tiene la última palabra: "Está en vos, sé que no nos vas a defraudar".

Es el comienzo de un año muy triste para la historia argentina. Con la guerra de Malvinas, Galtieri termina su breve y nefasta gestión. Ni siquiera el fútbol puede darle una caricia al pueblo, devastado por la pérdida de miles de vidas en la última jugada de una dictadura en retirada. La guerra termina el 14 de junio, cuando las tropas argentinas se rinden en Puerto Argentino luego de 74 días de combate. El equipo argentino debuta un día antes, el 13 de junio, y cae derrotado por 1-0 ante Bélgica en el estadio Camp Nou del Barcelona.

La Selección vive una gran frustración en España y queda eliminada en la segunda fase. En su primer Mundial, Maradona ve su única roja por copas del mundo, luego de un planchazo a Batista en la derrota por 3 a 1 ante Brasil. Es el último partido de Menotti como entrenador de la Selección.

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