En octubre de 2005 Raffaella Carrá estuvo por última vez en la Argentina. Vino para participar del programa que conducía Diego Armando Maradona, “La noche del 10”, que se transmitía por Canal 13. Aprovechando esa participación, decidieron que Jorge Guinzburg, que por entonces conducía el ciclo “Mañanas informales” por el mismo canal, le realizará una entrevista especial, por fuera de su programa, como lo había hecho con personalidades como Antonio Banderas, Ricky Martín y Mercedes Sosa. Fue así como el recordado cómico y conductor, fallecido en 2008, pudo entrevistar a la diva italiana.

La entrevista se realizó con público, que concurrió masivamente al Teatro Broadway, ubicado en Corrientes al 1100, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “Después de haber estado en el programa de Dios, recibimos a una diosa, Raffaella Carrá”, presentó Guinzburg. A lo largo de la nota, se produjo una química inmediata entre entrevistador y entrevistada, que contó detalles de su vida nunca antes revelados para el público argentino, como su historia familiar, sus romances, su paso por Hollywood y la censura que le tocó atravesar en distintos momentos de su carrera.

“Llegó puntual, nosotros estábamos demorados con la colocación de los focos. Ella ya estaba peinada, maquillada, era simpática como se la veía, con todo el mundo, con todos los técnicos. Era un encanto”, recordó Daniela Basso, ex productora de “Mañanas informales” y amiga personal de Guinzburg.

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Basso rememoró que la calle Corrientes se encontraba cortada por la gran cantidad de gente que concurrió y que ya en ese entonces, “Carrá, además de ser una militante de izquierda del Partido Comunista, era una gran defensora del mundo gay”, por lo que su venida fue muy festejada entre las personas LGTBI.

Sobre la química que se generó entre Carrá y Guinzburg, Basso destacó que “a los cinco minutos minutos ya eran grandes amigos”.

“Estoy ilusionada del calor de los argentinos que no se han olvidado en tantos años, lo agradezco mucho ese recibimiento que es maravilloso”, dijo Carrá, ante el aplauso cerrado del público que colmó el teatro.

La entrevista arrancó con el recuerdo sobre la primera vez que vino a la Argentina, en plena dictadura militar. “Cuando yo vine con la canción ´Para hacer bien el amor hay que venir al sur’ hubo una censura. La censura me siguió en la vida”, contó la diva. Guinzburg recordó al público y a los televidentes que el tema “se estrenó durante el proceso militar”. Carrá continuó contando que entonces cantó “Para enamorarse bien” en lugar de “para hacer bien el amor”. Y elogió al país, ya que “han cambiado muchas cosas” y “la censura ya no existe”.

Luego contó una situación similar en Italia: “Me censuraron con un tema que se llama ‘Tuca tuca’, que se traduce ‘toca toca’. La cante en un programa muy importante, me censuraron. Luego los periodistas me ayudaron mucho, me dijeron que la cantaban en los colegios con las monjas, entonces me dijeron que la podía cantar”, recordó.

Sobre su paso por la escena cinematográfica de Los Ángeles, donde trabajó junto a Frank Sinatra, en “El coronel Von Ryan”, Carrá deploró que tenía un “contrato muy largo y sólo podía volver una vez al año”. Y reflexionó: “La libertad es para mi es una palabra que está muy presente en mi vida, en todo sentido, esto me atrapaba mucho, no me gustaba”.

Respecto a sus orígenes, la diva rememoró la presión familiar. “Mi abuela era la única que creía que yo podía ser una gran coreógrafa. Mi madre quería que tuviera una vida normal, con el matrimonio, los hijos. Mi carrera empezó como una apuesta contra mi mamá, quería demostrarle que yo tenía un sentido del espectáculo”.

Consultada sobre su estado civil, contestó: “Sí, soy soltera, pienso que cuando te casas, los curas me van a echar de la Iglesia católica, la promesa del sí es para toda la vida. Hay parejas que tienen esa suerte maravillosa de encontrarse. Yo he dicho, ‘y si fallo’. Esa promesa no se si puedo complirla”. Luego, contó la vez que le tocó entrevistar a la Madre Teresa de Calcuta.

Sobre su aspecto, Carrá dijo que se negaba “a los quirófanos y a las inyecciones”. “Es un horror que las adolescentes les pidan a sus padres implantes de siliconas para sus cumpleaños. Yo, para mantenerme así, nado desde hace tres años. Cuando como mucho al otro día elimino los dulces y panes, me cuido un día sí y un día no, pero no hago nada de gimnasia”, contó.

Finalmente, para deleite de los presentes y de quienes vieron la transmisión cantó “Hay que venir al sur”, realizando una coreografía junto a un conjunto de bailarines.

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