Apenas iniciada la madrugada del jueves, ya con una multitud a la espera en puertas de la Casa Rosada, adentro no eran más de 30 personas en torno al féretro. La mitad hacia las 6 de la mañana, cuando se abrió el paso al público. Y en ese pequeño grupo, de familiares e íntimos, estaba él, el marplatense Leo Sucar.

Amigo de Diego Maradona durante más de 25 años, cercano también a Claudia Villafañe y las tres hijas del ídolo, acompañó en el momento más duro y sufrió con ellos el golpe irreparable que significó la pérdida del ídolo de millones en el país y todo el mundo.

“Ahí no había grieta: eran de River, Boca y Lanús, todos apretados y eso solo lo hizo Diego", contó a Telediario Noche, en Canal 10, quien lo conoció cuando promediaba la década del 90, en momentos en que Guillermo Cóppola, por entonces manager de Maradona, estaba detenido por una causa vinculada a narcotráfico.

leosucar maradona.jpg

Súcar era gerente de Sky Ranch, un boliche muy reconocido en Capital Federal. Y un día, por determinado motivo, le pidieron que eche a Maradona del local. “No es fácil echarlo a Maradona, era muy fuerte”, dijo sobre una misión que esquivó. Le advirtieron entonces que la próxima vez le impida el acceso. Pero no solo lo dejó pasar sino que le dio la mesa de siempre.

“Si quieren echar a Maradona vengan y échenlo. Me echan a mi, pero yo no lo voy a echar”, le dijo a sus superiores. Alguien cercano a Diego escuchó y se lo contó. A las 6, cuando Súcar estaba en su casa, sonó el portero y era Maradona, que cuando lo vio le dio un abrazo bien fuerte. “A partir de ahora sos mi amigo. Tus amigos son mis amigos y tus enemigos los míos”, le afirmó.

leo sucar.png

Después vendrían años de vínculo firme. Recordó la convivencia en tres oportunidades, cuando lo visitó en Cuba, donde se alojaba con él mientras completaba un tratamiento de recuperación.

Además de esas y otras vivencias dejó una semblanza de lo que fue el velatorio, con muy pocos y muy cercanos a Maradona. Allí pudo hablar con Claudia y sus hijas. Destacó en particular las sensaciones de Dalma, a quien advirtió incrédula frente a la situación que estaban enfrentando. “Me decía ´Mi papá no murió´”, dijo.

Pero con ella compartió también la misma sensación, que hace a la inmensidad de la figura del ídolo, que siempre asomó inmortal. “Los dos pensamos en lo mismo, que le tocábamos la mano y estábamos esperando que nos la apriete”, dijo a Telediario Noche.

leo sucar maradona.jpg

“Nadie tenía consciencia que Diego estaba muerto”, dijo sobre semejante shock que significó la partida del mejor jugador del mundo.

Pero su relato impactó aún como testigo del paso de fanáticos que se acercaron para dar el último adiós. Lo vivió desde el primer minuto, cuando se abrieron las puertas de la Casa Rosada. Ahí dije: “Diego es de esta gente”, reconoció sobre esa pasión por alguien que trascendió todas las fronteras.

Dijo que esas personas “lo lloraban de verdad”. “Le tiraban la ropa que tenían puesta. Todo le dejaban ahí. Nos sacudió a todos mucho”, remarcó de esas horas que luego derivarían en desprolijidades, incidentes y abrupta suspensión del velatorio.

Prefirió quedarse con aquella imagen inicial, de quienes con gritos y cánticos dejaban su último saludo frente al cajón. “Nosotros aplaudíamos a la gente por la ofrenda con Diego”, reconoció sobre algo que resumió en dos palabras: “Fue tremendo”.

Comentá y expresate