Desde su nacimiento Karina Rodini tuvo una manchita pequeña y agradable en uno de sus muslos. Era una marquita del cuerpo como mucha gente tiene y hasta pensaba que era un detalle bonito. Pero a los 12 años aquella mancha aparentemente inocente y de color café con leche comenzó a cambiar de forma, color y tamaño. El diagnóstico: neurofibromatosis, una rara enfermedad genética que causa una constante aparición de tumores no cancerígenos en su cuerpo.

Cuando apenas tenía 2 años los médicos marcaron este diagnóstico aunque los cambios empezaron a aparecer muchos años más tarde. Fue a los 12 cuando su vida dio un vuelco y debió someterse a un procedimiento quirúrgico para extirparle un tumor que pesaba alrededor de 9 kg. de su útero. Sin embargo nada alcanzó, la enfermedad nunca se detuvo y los bultos siguieron creciendo en su cuerpo provocándole cada vez más dificultades.

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En total ya se realizó siete intervenciones, la última fue en octubre pasado, pero los médicos jamás lograron controlar la enfermedad. En los últimos meses sus piernas duplicaron su tamaño y su vida volvió a estar en pausa ya que le cuesta vestirse y salir a la calle. Hacer una vida normal es algo imposible para ella.

"Cada dos o tres años me operan de forma quirúrgica, el médico extrae aproximadamente 1 kilo de tejido. Dice que es lo máximo que puede eliminar debido a la cantidad de sangre que se pierde", declaró Karina al Daily Mail.

Así, conseguir trabajo se volvió una tarea demasiado compleja: "Ha sido muy difícil encontrar un trabajo porque a veces tengo que pedirme el día libre para ir a un médico", confesó y añadió: "Nadie quiere darme un trabajo solo por mi aspecto. Donde quiera que voy, la gente me mira fijamente".

Tampoco es posible encontrar una pareja: "Cuando el tumor no había crecido tanto, ella salió con algunos chicos", comentó Patricia, la hermana de Karina. "Pero después de que el tumor deformó su cuerpo ella se encerró en casa y salió muy poco".

Fátima, la mamá de Karina también vio su vida afectada por el dramático presente de su hija. "Todos estos años, ha sido muy difícil ver cómo la enfermedad está consumiendo a mi hija", contó la mujer que también debió dejar su trabajo para cuidar a su hija a tiempo completo.

No se trata solamente de una cuestión estética o de movilidad, ya que en el último tiempo otras zonas del cuerpo de Karina han sido atacadas por la enfermedad: "Su ojo izquierdo tiene poca visibilidad y sufre de dificultades para respirar cuando tiene que caminar más de 20 minutos o subir escaleras. Además, ella camina muy despacio porque la pierna es demasiado pesada", describió Fátima.

Día a día su situación se va agravando por eso es que Karina empezó a buscar ayuda médica con especialistas en el exterior. Sin embargo la cuestión económica hace que esto sea un problema aún mayor. En India hay un experto que podría tratarla pero para eso necesita una suma de 40 mil dólares e inició una campaña solidaria para recaudar el dinero.

"Mi nombre es Karina, tengo 28 años y desafortunadamente sufro una enfermedad llamada neurofibromatosis. Vivo en Brasil y no hay un médico especializado para ayudarme. Se está haciendo más grande (el tumor que afecta su pierna) y no puedo encontrar ningún pantalón que me quede bien. Se está volviendo demasiado pesado y ni siquiera puedo hacer cosas simplescomo caminar correctamente, sentarme o levantarme. Cuando llego a los autobuses, tengo que pasar por la puerta de atrás porque no encajo en la puerta de entrada. Quiero tener una vida mejor, quiero someterme a una cirugía para eliminar mi enfermedad, por favor, ayúdeme", es el mensaje que escribió la mujer de 28 años en la web GoFundMe.

La ilusión de encontrar una cura y tener una vida normal la mantiene con optimismo y sueña con que la campaña le de el pasaje a la felicidad: "Estoy seguro de que con la ayuda de la gente solidaria, finalmente conseguiré el médico adecuado y el dinero necesario para el tratamiento en algún lugar de la Tierra".

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