A los 30 años, Diego Tomatti Galeano vive un presente soñado. Tras iniciarse como entrenador en el fútbol de Mar del Plata, se fue a Uruguay y consiguió un ascenso a la Primera División como ayudante de Mario Szlafmyc, en Plaza Colonia. Luego de esa inolvidable experiencia, el joven marplatense tocó el cielo con las manos: César Luis Menotti, director técnico campeón del mundo con la Selección Argentina mayor en 1978 y juvenil en 1979, lo convocó para que forme parte de su prestigiosa escuela de entrenadores.

Tomatti Galeano tiene experiencia como docente en ATFA y ahora aporta sus conocimientos en un nuevo desafío. En diálogo con Ahora Mar del Plata, contó detalles de un frenético recorrido que se inició como ayudante de campo de Leonardo D’Urso en Atlético Mar del Plata y que ahora lo encuentra jugando en las grandes ligas.

-¿Cómo podés resumir ese camino de pasar de la liga local a ser convocado por Menotti?

-Es difícil de contestar. Es una sensación muy ambigua debido a que, si bien yo arranqué joven en el mundo del fútbol, aproximadamente a los 18 años, y pasó mucha agua debajo del puente, debo decir que actualmente a mis 30 años han sucedido muchas cosas. De comenzar como videoanalista, a trabajar en la liga local, irme a la segunda división de Uruguay, lograr el ascenso y competir en la máxima categoría del fútbol uruguayo; y en 2020 pertenecer a la escuela de César Luis Menotti, con un cargo que conlleva mucha responsabilidad, todavía me cuesta explicarlo. La realidad es que uno, trabajando, intentando capacitarse, aprender de las personas que lo rodean, yendo a ver entrenamientos, estudiando, comparando, viendo fútbol y muchísimas cosas que uno va viviendo a lo largo de este camino, es lo que tal vez podría llegar a explicar los diferentes escenarios que uno va viviendo dentro del fútbol. Uno también se hace camino al andar. Cuando decidí ser entrenador, encaré el camino convencido y decidido. Los pasos que fui dando, sin prisa pero sin pausa, traté de que sean lo más firmes posibles. Se fueron abriendo diferentes puertas, por suerte creo que fui aprovechando las oportunidades que fui teniendo y en la actualidad es una alegría muy importante poder pertenecer a la escuela de entrenadores de César Luis Menotti.

-¿Cómo lograste hacerte un lugar dentro del mundo del fútbol?

-Mis comienzos dentro del mundo del fútbol estuvieron relacionados a la figura de videoanalista. Yo tenía cierta facilidad con la computadora y con el manejo de software y edición de videos, entonces empecé a ofrecer mis servicios a distintos entrenadores del fútbol argentino, tanto de primera división como del ascenso. Más tarde empecé a trabajar de manera tercerizada, hacía trabajos esporádicos de análisis de rivales. También trabajé por fuera para distintos clubes en lo que tiene que ver con divisiones inferiores, realizando un seguimiento de los futbolistas de las formativas, que son patrimonio del club, para ver si merecían un contrato profesional o no. Fue una ventana que me sirvió para abrirme puertas para relacionarme con gente del fútbol, teniendo en cuenta que yo no fui futbolista y que tenía que comenzar por algún lado. Poco a poco me fui capacitando y a partir de eso pude encontrar un nicho dentro del fútbol. Vale destacar que lo importante es el concepto. De nada sirve manejar bien la computadora si no tenemos capacidad para intentar dilucidar lo que pasa dentro de un partido de fútbol. A partir de esa relación de determinados conceptos que podían dar en la tecla, según el análisis que yo hacía de los rivales, más las facilidades que tenía con la tecnología, tenía un combo interesante para empezar y poder vincularme con el mundo del fútbol.

-¿Qué herramientas te dio el fútbol local?

El futbol local me dio muchísimas cosas: primero fue el espacio donde yo me pude desarrollar, realizar prueba y error, encontrar mis virtudes, mis defectos y quitarme los miedos. Alguna vez, el “Toro” Daniel Abelén me dijo que en la liga local se hace un máster, debido a las dificultades que te podés encontrar. Y uno va desarrollando otras herramientas para afrontar esas dificultades que uno piensa que en el fútbol profesional no existen, pero a veces surgen. A través de esas dificultades uno va empezando a tener una capacidad resolutiva que difícilmente se encuentre en otros ambientes. A partir de ahí, uno agiliza, agudiza el ingenio, obtiene nuevos recursos. La liga local es un ambiente que no te da alternativa, sí o sí hay que pensar y reflexionar para mejorar, más allá de los obstáculos que se presentan. Por otra parte, la liga de Mar del Plata siempre ha tenido futbolistas de jerarquía, porque tiene jugadores que se van proyectando para el plano nacional y también porque los jugadores que empiezan a finalizar su carrera terminan dando los últimos pasos en ese torneo. Tuve la suerte de dirigir futbolistas que han tenido ascensos en los torneos regionales, que han llegado a jugar en Primera División… uno va aprendiendo de los futbolistas, sea en el nivel que sea. Uno tiene que tener un feedback en el que uno intente dejarle algo, enseñarles muchas cosas a nivel futbolístico y también escuchar a aquellos jugadores de trayectoria y experiencia, que pueden transmitir sus vivencias para que uno las pueda capitalizar.

-¿Cómo llegaste a apostar de lleno a tu carrera como entrenador?

-Fue algo muy espontáneo, muy natural. Desde el momento que tuve la oportunidad de estar en un cuerpo técnico y comandar un ejercicio dentro de la cancha en una práctica, tuve una sensación muy particular, difícil de explicar, y entendí que era un punto de inflexión y lo que quería para mi vida. A partir de ahí desarrollé una apertura personal, donde el tiempo que tenía disponible lo invertí en fútbol, yendo a ver entrenamientos de toda índole, ya sea juveniles, primera división, en distintas categorías, a nivel regional, local y nacional. Poco a poco fui agudizando la mirada, intentando extraer las virtudes de los diferentes entrenadores y a partir de ahí comencé con el fútbol decididamente. Entendí que era lo que quería. Mentalizado y focalizado, seguí para adelante sin mirar para el costado.

-Después de la etapa en el fútbol local, tuviste una experiencia muy enriquecedora en el fútbol uruguayo, con la recompensa del ascenso en Plaza Colonia…

-Mi etapa en Uruguay se dio de manera inesperada. Yo tenía algunas opciones en el fútbol local y en otras divisiones, sin embargo una persona me recomendó en Plaza Colonia y el entrenador, Mario Szlafmyc, que hoy está trabajando en Talleres de Córdoba, decidió inclinarse por mí, luego de tener en carpeta a diferentes entrenadores uruguayos. Mediante llamadas telefónicas y videollamadas, fuimos hablando de fútbol, de distintos aspectos como metodologías de entrenamientos, jugadores, estilos de juego, sistemas y lo que tiene que ver con la idiosincrasia de los países. Encontramos puntos de contacto, logramos tener una afinidad futbolística y llegó la propuesta formal. La experiencia fue fantástica. Empezamos en enero del 2018 jugando en la segunda división del fútbol uruguayo, estuvimos 15 partidos invictos, implantamos un estilo gracias a los futbolistas y a la enorme voluntad que tuvieron para con nosotros. Un trabajo arduo, sin descanso, pero pasándola bien. Plaza Colonia es un club que permite catapultarte, te da el espacio y te deja ser. A partir de ahí, nosotros como cuerpo técnico logramos algo muy nuestro junto a los futbolistas y logramos desarrollar una idea. Conseguimos el ascenso y somos el cuerpo técnico más joven en dirigir en el fútbol uruguayo, tanto en la segunda división como en el fútbol profesional, en Primera. Ha sido una alegría enorme el ascenso y para mí, como argentino y a los 29 años, ha sido algo muy gratificante y que no voy a olvidar en mi vida.

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-¿Cómo surgió la chance de integrar la escuela de César Luis Menotti?

-La oportunidad de trabajar en la escuela se dio de manera impensada, porque dentro del staff estaban buscando gente para distintas funciones del andamiaje de la escuela. Supieron de mí, tenían un currículum a disposición y decidieron contactarme. Se iniciaron las gestiones, hubo reuniones en las que nos conocimos futbolísticamente, conté mi trayectoria y paulatinamente fuimos intercambiando contenidos. Fui haciendo algunos trabajos paralelos, combinados con la tecnología. Así, la relación se fue haciendo más estrecha hasta que se hizo efectiva mi incorporación.

-¿Qué podés contar de la escuela de Menotti para quienes quieren capacitarse?

-La escuela de entrenadores de Cesar Luis Menotti tiene como característica la modalidad semipresencial. Es decir, que a través de una plataforma online los aspirantes tienen un usuario y una contraseña personal, donde están todos los contenidos de las diferentes licencias y a medida que los alumnos van avanzando, se van habilitando nuevos contenidos que están relacionados entre sí en función de cada una de las materias. En el desarrollo de la plataforma, los entrenadores van estudiando el material y van adquiriendo el conocimiento. Luego está la parte presencial, que son las horas – campo, donde tienen que aplicar lo aprendido. El staff está compuesto por Ángel Cappa como profesor asociado, Fernando Signorini como coordinador del área de preparación física, aunque es mucho más que eso: fue preparador físico personal de Maradona durante 10 años, también fue preparador físico de la Selección Argentina en el Mundial 2010, estuvo con Menotti en Independiente, en Rosario Central, en Tecos de México, en la Sampdoria de Italia… En el área formativa está Rubén Rossi, que es otro de los profesores destacados y es parte del staff permanente, una persona de mucho relieve en las inferiores y en el fútbol formativo. Trabajó en las inferiores de River, Colón de Santa Fe, Unión de Santa Fe, Quilmes… No necesita demasiada explicación la figura de César Luis Menotti, quien tiene reputación mundial y que, a mi modo de ver, está entre las figuras más rupturistas a lo largo de la historia del fútbol.

-¿Qué sensaciones te genera una charla de fútbol con Menotti?

-Tener la posibilidad de dialogar con Menotti, para una persona como yo, es muy gratificante. Alguna vez escuché al periodista Cherquis Bialo decir que Menotti “es un parlamento seductor”. Si bien eso es cierto, creo yo que es algo superficial, porque Menotti, desde la sencillez, explica con claridad muchísimos asuntos profundos que están vinculados con el fútbol y con la vida. Esto para mi es una diplomatura, es una maestría cada segundo que tengo la posibilidad de entablar relación con él y con cada componente de la escuela. Sin dudas, es un paso muy importante en lo que respecta a mi desempeño dentro del fútbol, en las funciones que me ha tocado estar. Uno tiene que tratar de aprovechar y aprender. Eso es lo más importante, porque en el camino uno se va encontrando con cuestiones impensadas y hay que aprovechar este tipo de situaciones para seguir creciendo y capitalizarlas. Por supuesto que le doy la derecha a la gente que ha hablado de fútbol con Menotti y que expresa lo que expresa de él. Lo que genera no necesita mucha más explicación.

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