Sin barba, con nuevo peinado y sin público en las gradas para vivar sus lujos, Lionel Messi volvió a las canchas en el reinicio de la temporada oficial de fútbol español. Un regreso en el que llevó al Barcelona a una victoria por 4 a 0 ante Mallorca que cerró con un gol propio.

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Más que esperada esta vuelta del mejor jugador del mundo, en un escenario mundial que durante más de tres meses se quedó sin deporte en casi todo el planeta. El torneo comenzó a mitad de semana y este sábado fue el turno del equipo catalán, siempre con aspiraciones de título.

Messi por supuesto fue titular y desde el primer minuto demostró que este obligado descanso y la falta de competencia poco afectaron la magia de sus movimientos, capacidad de gambeta y pegada. Tiró un caño y pronto pudo festejar, aunque a través de la ejecución de sus compañeros: gol de Arturo Vidal tras centro de Jordi Alba.

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Fue también el debut de Messi en el marco del protocolo oficial para tiempos de coronavirus, dispuesto por la FIFA para todas las competencias que se desarrollan bajo su órbita. Así se lo vio llegar al estadio con barbijo con los colores del Barcelona y guantes.

Aunque hay recomendaciones para los festejos, los jugadores poco pudieron cuidarse ante la apertura del marcador. El propio Messi se acercó al chileno para darle un abrazo, al igual que otros compañeros.

Messi tuvo festejo propio ya en tiempo de descuento del segundo tiempo con una maniobra a la inversa de su costumbre. Esta vez pisó el área por el sector izquierdo y con balón dominado avanzó hacia el centro hasta encontrar el hueco para marcar con un derechazo fuerte y a media altura.

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