Por Mariano Albarenga

Lamentablemente en Argentina nos acostumbramos a que empresarios y políticos desvíen fondos de las arcas públicas para sus propias cuentas, muchas veces en el exterior. “Roban pero hacen” es una de las frases más escuchadas en los últimos años cada vez que se habla de política.

Un sinfín de causas llegan a la Justicia Federal donde se ven involucrados políticos, funcionarios, ex funcionarios y empresarios vinculados al mundo de la política. De todas formas, no hay condenas ejemplificadoras y muchas veces los expedientes quedan guardados en un cajón durante años hasta que las causas proscriben.

En el último tiempo salieron a la luz dos investigaciones que afectan directamente a las arcas del Estado nacional y fueron ideadas en nuestra ciudad: la maniobra de los “choferes fantasma” y los desvíos de dinero del PAMI local.

En una, un grupo de empresarios vinculados al transporte adquirió 16 millones de pesos en subsidios gracias a la falsa inscripción de trabajadores en la AFIP. En la otra, cuatro personas le cobraban al PAMI servicios odontológicos que no realizaron.

En los dos casos no se ejerció ningún tipo de control por parte del Estado. En la causa de los “choferes fantasma” ni el Estado nacional, provincial ni el municipal verificaron si las empresas de transporte local tenían el personal que declararon. En el otro caso, no se verificaron si se realizaban las prestaciones para los jubilados del PAMI. En ambas causas hay personas procesadas pero no hay indicios de que pueda haber una condena ejemplificadora.

Mientras nos acostumbremos a utilizar servicios de transporte caros y deficientes, sigamos mirando para otro lado cuando hay una fila enorme de abuelos que reclaman mejores prestaciones médicas y veamos como los políticos viajan en helicóptero para hacer campaña, seguiremos siendo la misma sociedad que permite que los empresarios ganen más dinero gracias a las arcas estatales.

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