Un impactante video mostró la dura realidad en el basural de Mar del Plata, donde las personas se trepan a los camiones para buscar comida y disputan por los desechos.

El video que dio a conocer el sitio TN muestra la descarga de una serie de contenedores, donde hombres y mujeres se disputan principalmente alimentos.

Entre gritos, una veintena de personas corre hacia los vehículos y comienza a dividirse la basura.

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El basural de Mar del Plata está ubicado en la salida de la ciudad, a poco de empezar el viejo camino hacia Miramar. La ciudad genera 1.300 toneladas de deshechos a diario. Hasta hace algunos meses el Ceamse tenía la concesión del predio pero ante incumplimientos de contratos ahora hay tres nuevas empresas que se hacen cargo de la basura en ese lugar. Pero ahí adentro nada cambia. La única medida que parece cumplirse es no permitir que entren menores, como pasó durante años. Hay policías y guardias privados, pero los controles no son muy rigurosos.

“Los basurales son un foco infeccioso para la zona que los rodea. La basura genera lixiviados que son líquidos que tienen elementos contaminantes. Si no están controlados contaminan las napas”, explicaron en la ONG Doná tu Basura al medio citado. Esta fundación, entre otras, busca que la comida no se deseche en los mismos lugares y de la misma forma que el resto de la basura. Hay leyes que están vigentes pero o no se cumplen o se cumplen solo en pocos lugares. Hace unos años el colapso del Centro de disposición final de residuos sólidos urbanos por el desborde de la única celda habilitada para disponer los residuos de Mar del Plata terminó con la intervención del Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS) y la firma de un convenio con Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) para la construcción de una planta para el tratamiento dichos líquidos, y de una planta de separación y clasificación de residuos.

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A pesar de estos avances en el tratamiento ambiental, la situación social en la zona siguió siendo alarmante y se multiplicó por la pandemia y la crisis. Durante varios meses del 2020 a la gente se le impidió entrar al predio y ellos acamparon en la entrada y cortaron la ruta hasta que les autorizaron el reingreso. Desde hace algunos meses a un grupo se le permite vivir ahí adentro. Ellos armaron una ranchada de chapas y bolsas de nylon y comparten lo que encuentran.

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