Año par y no electoral. El 2018 debería ser el tiempo ideal para que el Gobierno reflote su proyecto de Boleta Única Electrónica (BUE), obsesión del presidente Mauricio Macri que la oposición resiste y también muchos gobernadores. Ante la imposibilidad de lograr aval para la iniciativa que ya está en el Senado, fuentes del Ejecutivo admiten que podrían tener "amplitud" y buscar una salida conjunta que destrabe el cambio de sistema electoral. Podría ser, por ejemplo, la aplicación parcial de la BUE o incluso la Boleta Única en versión papel. También hay quien se anima a evaluar "opciones que surjan en el Senado".

Un escenario posible, que no es el favorito del Presidente, sería acordar con los distritos que ya aplican Boleta Única Electrónica o en papel en sus elecciones locales o en algunos municipios, para ensayar una prueba piloto en 2019 y avanzar progresiva y gradualmente a lo que desea el Presidente. En ese caso, una opción es que se unifiquen las votaciones provinciales y nacionales y se vote con un mismo sistema, el de boleta única. En 2017, por ejemplo, hubo sistema mixto en la provincia de Salta y en Neuquén capital, donde los ciudadanos votaron legisladores provinciales o concejales con la BUE mientras a nivel nacional votaron en otro cuarto oscuro con la vieja boleta sábana en papel. En esos casos podría imponerse el sistema de Boleta Única en la versión que logre consensuarse, preferentemente electrónica si ya se aplica.

Macri, coinciden todas las fuentes consultadas, no quiere ceder y quiere dejar como legado un cambio profundo del sistema electoral. El año que pasó ya se incorporó tecnología con los controles biométricos en zonas de frontera en el norte del país. Pero eso ni le alcanza ni le satisface al Presidente que quiere replicar la BUE porteña (en realidad el debutante fue Juan Manuel Urtubey en Salta) en todo el territorio nacional.

En el Ministerio del Interior especialmente, donde trabajan por todo el paquete de reforma política que incluye el sistema y el financiamiento político, consideran clave el rol de los gobernadores. El año que pasó en su mayoría aceptaron unificar el cronograma electoral. Pero eran elecciones legislativas y no estaba en juego su poder, o al menos no tan explícitamente.

En 2019 se elegirá Presidente y una elección unificada, en caso de que Cambiemos mantenga sus acciones en alza y Macri vaya por su reelección como todo parece indicar hasta el momento, pondría en peligro el poder de los caudillos provinciales, especialmente los peronistas que no encuentram aún un liderazgo fuerte que unifique ni traccione a su favor a nivel nacional.

En la Casa Rosada quieren, además, evitar sobresaltos todo el año y ya intentan avanzar en un acuerdo con los gobernadores para que el 2019 no arranque con un calendario electoral veraniego (el caso de las PASO de Salta en 2015) para terminar en octubre o noviembre en caso de ballottage. Pero lo ven difícil, al menos hasta el momento.

Además de Rogelio Frigerio, que habla con gobernadores y senadores, trabaja en el tema Adrián Pérez, secretario de Asuntos Políticos e Institucionales. El proyecto que en nombre del Presidente defenderán ambos ante el Senado también propone eliminar las listas colectoras, eliminar las candidaturas múltiples (simultáneas en más de una categoría), procedimientos sancionatorios y todo el paquete de reformas del financiamiento político.

Además de Salta y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mendoza tiene aprobado el uso de la Boleta Única Electrónica y, en algunos municipios, Chaco, Neuquén, San Luis, Corrientes y Córdoba. Santa Fe y Córdoba tienen boleta única en papel sistema que, elogiado por muchos, se vuelve de difícil aplicación especialmente en las PASO en casos como la provincia de Buenos Aires. En su despacho, Pérez tiene una boleta para mostrar cómo se aplicaría en territorio bonaerense: tiene el tamaño de un papel afiche. En el Ejecutivo analizan conversar esta opción porque, excepto por el tamaño, se acerca a la idea de Macri de no volver a votar con boleta sábana.

Algunas provincias, en reuniones entre gobernadores y funcionarios de Interior, se opusieron fervientemente, como La Pampa, Formosa y Catamarca. También hubo oposición interna en Cambiemos, donde algunos diputados no defendieron con el mismo fervor que Macri el cambio de sistema. "Ahora le puede servir más a la oposición que a nosotros", advierten algunos ex peronistas del partido presidencial en el Congreso.

Lo que aún no está definido es a qué le darán prioridad en el Gobierno, si primero deberán intentar aprobar la ley de financiamiento político o la BUE. Seguramente el mapa de consensos ayudará a tomar esa decisión

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