El Gobierno anunció que el aumento promedio en la tarifa de gas para este año estará en "el orden del 30%” aunque no descarta que “pueda ser aún menor”. Así lo confirmó el secretario de Energía Gustavo Lopetegui, echando por tierra los cálculos de su antecesor Javier Iguacel, quien a fines del año pasado había estimado un incremento del 35% en la factura del gas domiciliario.

“Todavía falta saber cuánto será, pero el aumento en la tarifa del gas será menos del 30%”, afirmó Lopetegui durante un encuentro junto a periodistas.

Con este recalculo tarifario del gas, el Gobierno ciñe el cronograma de aumentos en línea con la inflación del 28% estimada este año por las consultoras privadas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado que realiza el Banco Central.

Si bien en abril se realizará la audiencia pública que definirá los incrementos para octubre y diciembre, el funcionario anticipó que las licitaciones de gas de los últimos días y la calma en la cotización del dólar permiten prever un incremento menor al pautado hace casi dos meses, publicó Ámbito.

“Haciendo estimaciones con los resultados de las licitaciones y las estimaciones del tipo de cambio diría que ese 35%, como máximo va a ser del 30%, y probablemente sea menos del 30% en todo el año", respondió Lopetegui ante la consulta de este medio.

Según la cartera energética, el precio promedio en todo el país para la compra de gas por parte de las distribuidoras en el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA) finalizó en u$s 4,56 por millón de BTU tras los dos días de subastas.

Por lo pronto, los contratos contemplan que el precio en dólares será convertido a pesos de acuerdo al tipo de cambio establecido por el Enargas en la primera semana de marzo, quedando el riesgo cambiario a cargo del vendedor tal cual lo estipula el Decreto 1053/2018.

El propio secretario de Energía aseguró que "ya no habrá reclamos de las distribuidoras" por una devaluación porque la licitación incluyó tanto el precio del gas como un seguro por el tipo de cambio.

“Esto servirá para evitar los problemas que tuvimos en el semestre anterior", lanzó Lopetegui en referencia al bono que el Gobierno se comprometió a pagar a distribuidoras de gas en compensación por la devaluación del año pasado.

El esquema para abastecer la demanda del gas para este año se apoya sobre dos patas: la producción local y la importación de gas. Según estimaciones de la Secretaría de Energía, este año se destinarán unos u$s 1.800 millones para la compra de gas. Unos u$s 1.200 millones se utilizarán para pagar por el gas proveniente de Bolivia, mientras que los u$s 600 millones restantes se destinarán para importar gas natural licuado (GNL) por vía marítima.

Sin embargo, por estas horas en el Gobierno celebran un nuevo acuerdo firmado con Bolivia que permitirá a la Argentina ahorrarse unos u$s 460 millones en los próximos dos años por la eliminación de multas previstas en el contrato original firmado en 2006.

"Corregimos una enorme asimetría en las multas contempladas originalmente por la importación de gas desde Bolivia. Mientras ellos pagaban apenas un 15% en el caso de no cumplir nosotros debíamos reconocer el 100% del contrato original, que contemplaba meses en los que no teníamos demanda y, por lo tanto, no importábamos", explicó Lopetegui durante la presentación de la adenda ante la prensa.

Como contrapartida, el Gobierno aceptó un incremento en el precio del gas boliviano de alrededor de 10,3%, segmentado por la importación de gas de acuerdo a la demanda que en los meses de invierno es sustancialmente más alta. "Es tanta la estacionalidad que vamos a tener que seguir importando gas por dos o tres años", sostuvo el secretario de Energía.

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