"En España no hay inflación". Del otro lado de la línea, a más de 10 mil kilómetros de distancia, la frase suena contundente. "Acá la educación y la salud gratuita es de primer nivel", dice Alejandro Sturniolo, un ingeniero químico marplatense que vendió todo, armó las valijas y en plena pandemia se fue a vivir a Alicante junto a su esposa, sus dos hijos, su hermano, su cuñada y hasta su mamá de 76 años. "Me traje a todos", cuenta.

Alejandro, de 49 años, venía pensando la decisión de emigrar desde hacía bastante tiempo. Hasta que en noviembre de 2020 dio el primer paso: renunció a su trabajo de 22 años de antigüedad en Fluence Corporation, una empresa en la que había llegado a ser el dueño del 50 por ciento. Después vendió su casa, el auto y hasta "los tuppers viejos". "Mi mamá y mi hermano también vendieron todo. No nos quedó nada en la Argentina", comenta.

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Los siete integrantes de la familia Sturniolo tienen ciudadanía española y llegaron a Alicante el 3 de febrero, en medio de una nueva ola de coronavirus. A los pocos días de instalarse, Alejandro fue al banco y le ofrecieron un crédito hipotecario a 15 años con una tasa de interés de 0.55 por ciento anual. ¿Los requisitos? Solo le pidieron el DNI, un contrato laboral y que desembolsara el 20 por ciento del valor de la propiedad como adelanto. Tras cumplir el trámite, le adjudicaron el crédito y compró un departamento en la zona de Playa San Juan, a 300 metros del mar, donde vive con su mujer Alessandra y sus hijos Lucas (10) y María Laura (8). "El préstamo es alucinante, con un interés bajísimo", destaca.

El ingeniero se fue a España sin trabajo y enseguida le surgieron varias ofertas laborales. En abril le llegó la noticia más esperada: fue contratado por h2O Innovation, una empresa que se especializa en el tratamiento de efluentes. Es decir, en transformar líquidos con sustancias peligrosas en agua apta para el consumo humano. "Me salió una oportunidad para un puesto global. La compañía cotiza en la Bolsa y apunta a desarrollar el reuso de efluentes. Al ser un puesto a nivel mundial tiene un atractivo especial, sobre todo para conseguir de los diferentes continentes las últimas tecnologías y aplicaciones en la materia", dice Sturniolo, que es directivo de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reuso del Agua (ALADYR) y la International Desalination Association (IDA), dos organizaciones internacionales sin fines de lucro que promueven proyectos de tratamiento, reuso y desalinización de agua bajo estándares de respeto ambiental, así como la educación para el desarrollo sostenible.

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"Argentina está muy retrasada en lo que es saneamiento, estamos hace 50 años haciendo lo mismo y poco. Alicante es una de las mecas de lo que es reuso de efluentes, por eso decidí venirme acá", explica.

Su familia está tan contenta como él de haber emigrado. Noemí, la mamá de Alejandro, no dudó a la hora de tomar la decisión: vendió su casa en Mar del Plata y se compró un departamento de dos ambientes con vista al mar en Alicante, una ciudad turística situada en la costa mediterránea. “No costó mucho convencerla porque se hubiese quedado sola en Argentina y además se sentía muy insegura. Le gusta Alicante", cuenta Alejandro.

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Javier, su hermano, es arquitecto y junto a su mujer Ana Paula alquilan un departamento de dos ambientes a 500 euros por mes en Cabo de las Huertas, una zona que podría asemejarse al centro comercial de Güemes de Mar del Plata. La pareja aguarda la llegada en los próximos días de su hija Sofía, de 20 años, que también decidió emigrar.

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Alejandro dice que Alicante "está lleno" de argentinos. "Los ingenieros consiguen trabajo rapidísimo", afirma. "También nos encontramos con algunos marplatenses que están laburando y no se quejan. Conocí a un chico que se vino con una camionetita y empezó a hacer fletes con su emprendimiento Expreso Mardel. Ya se compró tres camiones y vive en Alicante hace dos años nada más. El que quiere laburar acá, labura. En cualquier lugar del mundo, el que labura tiene trabajo", sentencia.

¿Cuál es el sueldo promedio en España? Alejandro cuenta que el portero de su edificio cobra 1200 euros por mes y "vive bien". "Tiene auto y se va de vacaciones por Europa todos los años", remarca.

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El ingeniero marplatense se dedica al tratamiento de aguas que incluye tecnologías de ultrafiltración, ósmosis inversa y radiación ultravioleta. En Mar del Plata trabajaba en la empresa Unitek junto a un grupo de colegas de la Universidad. A partir de 2006, empezó a meterse en el negocio medioambiental. Luego, pasó por el puesto de Ingeniero de Aplicaciones y alcanzó el cargo de Director de Desarrollo de Negocios, donde estuvo hasta 2013. En ese año, Unitek se unió a RWL Water, que se dedica a proveer soluciones de agua a nivel global. Y en 2017, RWL Water se fusionó con la compañía israelí Emefcy y formaron Fluence Corporation, que cotiza en la Bolsa de Australia.

En 2018, Alejandro vendió el 50% que había adquirido de la empresa. Y la idea de emigrar comenzó a cobrar cada vez más fuerza. Hasta que tomó la decisión de armar las valijas. "Alicante y Mar del Plata son ciudades parecidas", dice.

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Los Sturniolo llevan más de dos meses en España y dicen estar "encantados" con su nueva vida. “Teníamos todo para venirnos, no nos costó adaptarnos", coinciden.

¿Cuál es la principal diferencia de vivir en Alicante que en Mar del Plata? Alejandro escucha atentamente la pregunta de Ahora Mar del Plata, se toma unos segundos y no duda en la respuesta: "Mi hija de 8 años sale a la calle sola".

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