Se llama Santiago Salas y es empleado de un kiosco ubicado en Independencia entre Colón y Bolívar, pleno centro de Mar del Plata. Cansado de la rutina y la monotonía de la pandemia, el joven de 23 años creó una cuenta en Tik Tok -la aplicación del momento- para subir videos y divertirse.

El kiosquero comenzó a aceptar diferentes desafíos de sus seguidores y se hizo famoso por atender a los clientes de una forma particular. "Un día estaba aburrido en el kiosco y veía que la gente subía cosas a Tik Tok y se hacía famosa por nada. Y dije '¿por qué yo no?'. Empecé a subir videos pero no los veía nadie. Hasta que una chica me hizo un reto: "Atendé a un cliente sin pronunciar la letra A". Hice el video y tuvo mucha repercusión", dice.

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En dos semanas, Santiago pasó de tener mil seguidores a 89 mil en Tik Tok y el video más visto llegó a tener un millón y medio de reproducciones. "Empecé a hacer videos más elaborados, en uno me puse a bailar, en otro lloraba y hasta traje a un fotógrafo con las pantallas para sacarme una foto mientras atendía a un cliente", cuenta.

"La gente me propone retos. Me dicen 'atendé a un cliente haciendo tal cosa' y yo elijo la propuesta que más me gusta y la hago. Uso mi celular, lo dejo grabando hasta que viene algún cliente. Hace dos semanas un video tuvo bastantes reproducciones. A partir de ahí todos los que hice empezaron a tener muchísima repercusión", señala.

El kiosquero cuenta que estudió Marketing y se define como una persona "bastante caradura"."Me gusta hacer los videos, me divierte, me muero de risa con los comentarios. Nunca le falto el respeto a nadie porque no quiero quedar mal, siempre la gente se ríe. Un día una chica se preocupó cuando me vio llorando, la corrí, le expliqué que era una broma y le regalé un chocolate. Todos los clientes lo toman bien porque no hago nada malo", comenta. Y confiesa que tiene un sueño: llegar a un millón de seguidores y "ser famoso".

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