Félix Segovia tomó una decisión que cambió su vida. El marinero se rehusó a subirse al pesquero por una simple razón: “No viajé por querer ver a mi hijo”.

“Tengo un nene en Jujuy (su ciudad natal) y tenía pensado viajar en las vacaciones de inverno en julio”, contó el joven, padre de tres hijos, en diálogo con Telediario Noche, el noticiero de Canal 10.

Félix delató una realidad que ya es conocida pero que continúa sin ser tratada, el estado en el cual se encuentran los barcos y el pensamiento que tienen quienes se embarcan: “Salís y no sabés si volvés. Cada vez que entro, veo “La Feliz” de lejos y digo ‘qué lindo volver a verte, Mar del Plata’”.

“En el Rigel me iba a embarcar en agosto”, dijo y afirmó que ya había estado dos veces trabajando en el fresquero desaparecido desde el pasado sábado. “Lo vi muy abandonado” consignó haciendo hincapié en la estructura y la maquinaria. El también sereno de barco explicó que la popa tenía agujeros por los cuales “entraba el agua a montones”.

“Los barcos parados en el Puerto están todos bien pintados, pero el Rigel era puro óxido”, relató. Félix mencionó que la última vez que salieron en el fresquero, no podían alejarse más de 7 millas porque “el motor se apagaba y no teníamos propulsión”. “Yo creo que tendrían que haber probado el barco en un viaje cercano después de que lo ‘arreglaron’. No estaba en condiciones”, dijo Félix.

“Yo me enteré por Whatsapp. Me levanté, vi el mensaje y vine hacia el Puerto para hablar con algunos serenos de barco”, expresó el joven que también afirmó que tenía amigos y compañeros en el Rigel.

“Es muy dura esta profesión. Para ganar un peso tenés que agachar la cabeza y salir”, declaró Félix Segovia, quien pidió que los barcos tengan un mantenimiento y un control anual y no “cada dos años”.

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