En ese momento, sublime, nadie tan alto como él. Así lo asegura Pablo Bertoni, que llegó hasta la cumbre del volcán Ojos del Salado, considerado el de mayor altura en todo el mundo, con apenas unos pocos metros por debajo del Aconcagua.

“Es impresionante estar en la cima del mundo”, dijo a Canal 10 y Ahora Mar del Plata al regresar a su ciudad, donde inició la preparación que llevó varios meses para esta aventura apasionante que compartió con amigos, fanáticos de la escalada.

Embed

Ojos del Salado está al noroeste de Catamarca, contra las Dunas del Copiapó, en el límite con el extremo norte de chile. “Es una zona muy inhóspita, con varios volcanes de más de 6000 metros”, describe de un escenario único, incomparable.

volcan 4.png

Es una zona de clima árido donde la superficie de tránsito es en su totalidad de arena volcánica, ceniza y roca. Para llegar hasta la base del volcán solo es posible con vehículos 4 x 4, medio imprescindible para recorrer los 100 kilómetros que separan al objetivo de la ruta más cercana

Bertoni y sus amigos ya habían hecho cima en el Aconcagua. Ahora desafiaron a el segundo pico más alto de la zona, con apenas 80 metros metros. Es estar a casi siente kilómetros del nivel del mar. Impresionante.

“La preparación física es aeróbica; corremos mucho”, explica sobre la necesidad de hacer base en el organismo para tener aire a la hora de un ascenso en el que la altura empieza a condicionar las posibilidades y el rendimiento físico.

volcán tres.png

Para trepar se entrena y mucho con subidas y bajadas en lomas, cargando mochilas para acostumbrar espalda y piernas a la posición y el esfuerzo que requiere llevar peso de un campamento a otro.

Llegar a la cima les llevó 15 días, ya que el avance es lento porque los pulmones deben aclimatarse al cambio de altura y la escasez cada vez mayor de oxígeno. "Por momentos no hay forma de respirar", reconoce

Llegar a la cima les llevó 15 días, ya que el avance es lento porque los pulmones deben aclimatarse al cambio de altura y la escasez cada vez mayor de oxígeno. “Por momentos no hay forma de respirar”, reconoce este escalador, ya experimentado.

Recién en los últimos tres días se aproximaron a los 6000 metros para dar el último golpe hacia la cumbre. Mil metros durísimos, de sumo esfuerzo por las condiciones reinantes y el desgaste previo.

“¿Qué se siente? Es impresionante”, responde sobre lo que significa estar allí, entre las nubes. “Literalmente ningún ser humano está tan alto en todo el mundo en ese momento”, dice sobre la época en que emprendieron el ascenso, momento en que los demás picos máximos del planeta no tienen condiciones para intentar el ascenso.

"¿Qué se siente? Es impresionante", responde sobre lo que significa estar allí, entre las nubes. "Literalmente ningún ser humano está tan alto en todo el mundo en ese momento", dice

Describe desde esos casi 7000 metros un escenario dominado por una neblina propia de semejante altura. “Todo lo que se ve abajo, montañas y cordillera, todo está más abajo tuyo, es, no quedan dudas”, insiste.

volcán 1.png

De cada experiencia asegura que lo más riesgoso siempre es la bajada, momento en que hay mayor predisposición a accidentes o complicaciones por el cansancio acumulado. El regreso, dijo, se inició a las 4 de la madrugada y con mucho frío.

Del volcán recordó que tuvo su última actividad hace doce o trece años. “Siempre es peligroso”, reconoce. Aunque le preocupa poco. Porque puede contar que tocó el cielo con las manos. Y eso lo hace el hombre más feliz.

Comentá y expresate