El acuerdo de libre comercio entre el Mercosury la Unión Europea (UE) fue consensuado a mediados del 2019. Sin embargo, no tendrá vigencia como mínimo hasta 2023 debido al malestar ambientalista que hay en los 27 -encabezado por Francia- con respecto a la deforestación del Amazonas en Brasil.

Francia siempre fue el principal opositor al acuerdo en la UE. Al menos entre los países que tienen peso político, por su importancia como productor agrícola. En un período de elecciones, no va a habilitar movimientos en este acuerdo que tiene muchos detractores entre ambientalistas y productores agropecuarios. Y Francia tiene suficiente peso como para influir en el Consejo Europeo”, señalaron fuentes diplomáticas sobre el asunto.

“Ese es el principal tema, la cuestión ambiental.La UE señaló que presentaría una ‘side letter’ sobre sustentabilidad pero nunca lo hizo. Hay otra cuestión, más técnica si se quiere, que es que los europeos están planteando dividir el Acuerdo de Asociación en dos, un acuerdo marco y otro comercial, como hizo con otros países, como Canadá. Pero tampoco lo termina de definir”, añadieron.

En conclusión, explicaron que las políticas bolsonaristas son un factor de rechazo por parte de algunos países. "Hay un problema político en la UE y es que Francia con un conjunto de naciones como Holanda y Austria y varios más se oponen a las políticas mostradas por (el presidente de Brasil, Jair) Bolsonaro”, explicaron.

Sin embargo, España instó a la UE a poner fin a la "parálisis" en la que se encuentra la ratificación de los acuerdos de libre comercio establecidos con México y el Mercosur.

La secretaria de Comercio española, Xiana Méndez, expresó en comparecencia pública la importancia que le dan en España a este tema. “Nos preocupa que las negociaciones comerciales que han concluido con mucho éxito después de muchos años de trabajo, después se queden en una situación de impasse, de parálisis”, dijo.

Méndez señaló que la UE “pierde credibilidad” cuando no concluye los compromisos alcanzados con importantes socios comerciales como Chile, México, Nueva Zelanda o Australia, pero también el Mercosur (formado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), bloque con el que la Unión cerró “el más importante de todos los acuerdos en términos de impacto económico positivo para ambos bloques” pero que aún no ha logrado ratificar para que pueda entrar en vigor.

Esta situación dilata la firma del acuerdo que fue consensuado hace más de dos años y además demora la ratificación parlamentaria, que es imprescindible para que el tratado de libre comercio entre en vigor.

Además, Francia tendrá la titularidad del bloque durante el primer semestre de 2022. “Los más optimistas creen que con la presidencia de España en la UE, recién en 2023, se podría retomar el rumbo con firmeza”, analizaron las fuentes diplomáticas.

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