A una semana de las elecciones primarias, los inversores hacen conjeturas con la diferencia que pueda existir entre los precandidatos presidenciales de Juntos por el Cambioy el Frente de Todos, y con el porcentaje al que podría trepar Alberto Fernández.

La suba del dólar, que se acercó a los $46 en el mercado minorista tuvo dos componentes: el internacional, marcado por más volatilidad en Wall Street y caída de monedas emergentes, pero también todas las incógnitas que crecen día a día a medida que se acercan las PASO.

De acuerdo a lo que informa Infobae hoy, si la distancia que separa al candidato del kirchernismo no supera los 3 puntos el domingo próximo, la reacción de los inversores sería eufórica, con fuerte suba adicional de acciones, caída del riesgo y probablemente estabilidad del dólar.

Una diferencia superior a los 5 puntos, que es la que todavía marcan algunas encuestas, generaría en cambio signos de preocupación y posiblemente más ventas que compras. En primer lugar porque la "vara" es ahora mucho más alta. Y además porque la polarización es tan grande que una brecha de ese tamaño resultaría difícil de descontar. Sencillamente porque no habría de dónde sacar votos.

El otro "3" que seguirán con atención está relacionado con el porcentaje de votos que obtenga la fórmula "Fernández-Fernández" el 11 de agosto. Si empieza con ese número, por ejemplo 38 ó 39%, entonces será mucho más difícil que puedan llegar al 45% en las elecciones generales. Ese nivel es el que se necesita para llegar automáticamente a la presidencia. Eso obligaría a forzar un ballotage que ya lo tiene a Macri como amplio favorito.

En cambio, si Frente de Todos consigue sacar arriba del 40%, entonces estará mucho más cerca la posibilidad de una victoria en primera vuelta. Especialmente teniendo en cuenta que los votos en blanco en las PASO se cuentan, pero los que se emitan en octubre se anulan, por lo que en la práctica favorece a la fórmula más votada. El 42% ó 43% que saque efectivamente el primero en la elección en octubre puede transformarse en más del 45% cuando se eliminan los votos en blanco.

Estados Unidos puede ser un gran empuje y también un problema para el Gobierno, como quedó demostrado luego de los mensajes de su presidente Donald Trump en redes sociales, peleándose otra vez con los chinos. Cualquier señal que llegue del Norte es crucial para las PASO, aún cuando todavía no se define nada.

En menos de 20 días visitaron el país el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y hace pocas horas también pasó el secretario de Comercio, Wilbur Ross. Ambos dieron un respaldo contundente al Gobierno y no dejaron duda alguna sobre sus intenciones: Mauricio Macri es el único al que están dispuestos a apoyar en los comicios, según publicó Pablo Wende.

El impulso de Trump al gobierno argentino ya había quedado varias veces evidenciado a través del millonario paquete del FMI. Pero no fueron "solo" los U$S 57.000 millones de rápido desembolso, sino además las sucesivas autorizaciones al Central para que tenga más poder de fuego en el mercado cambiario. Algo que los burócratas del organismo descartaban de plano.

Es tal el apoyo que cuesta imaginar cómo sería una nueva relación entre Trump y Alberto Fernández. No se trata sólo de la renegociación del acuerdo con el FMI, algo que más temprano o más tarde encarará cualquiera que gobierne en la Argentina. También está por verse hasta qué punto Estados Unidos estará dispuesto a mantener la cooperación con la Argentina.

Apenas manteniendo una relación indiferente, Estados Unidos le generaría un escollo complicadísimo al kirchnerismo en su regreso al poder. Las relaciones congeladas entre ambos países se sufrieron especialmente en el segundo mandato de Cristina y las consecuencias están a la vista.

Aún cuando Alberto Fernández tenga las mejores intenciones, se podría tratar de un esfuerzo inútil. Las graves sospechas de corrupción que arrastra el kirchnerismo en sus 12 años, incluyendo muchas operaciones en Estados Unidos (por ejemplo las compras de departamentos en Nueva York del ex secretario de Néstor Kirchner) ya de por sí generarían un fuerte rechazo de la administración republicana. Pero además está el memorándum con Irán (hoy enemigo declarado de Trump) y las relaciones con Venezuela, que insólitamente la propia Cristina Kirchner se encargó de desempolvar la última semana.

Además de los Estados Unidos, los hombres de negocios también se expresaron a su modo masivamente en las últimas horas. La ovación de Macri en La Rural fue todo un símbolo, como la presencia de la mayoría de los referentes del empresariado local.

Pero además, muchos ejecutivos en algo que pareció un movimiento coordinado subieron a sus redes sociales una invitación para que la gente vote. "Cuanto más votemos, más estamos cuidando la democracia" fue la imagen que subieron en sus cuentas, casi al mismo tiempo. Y se sabe, en el actual escenario Macri precisa que más gente vote, para enfrentar al históricamente movilizado simpatizante kirchnerista.

Comentá y expresate