Durante su participación en la celebración local de la Jornada Mundial de los Pobres, convocada por el Santo Padre desde hace tres años, el obispo de la Diócesis de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, reclamó que la asistencia a los más necesitados debe estar “sostenida por el cuidado y preocupación” de los que menos tienen “los 365 días del año”. “Para que no sea una celebración careta”, advirtió.

Llevó este mensaje desde la parroquia La Asunción, donde desayunó y almorzó con vecinos que afrontan una realidad más que difícil, con problemas muy graves de vivienda y alimentación de calidad.

El prelado valoró acciones que en el distrito se llevan adelante desde el compromiso y la colaboración de mucha gente involucrada en esta causa de atender y dar respuestas a los que más sufren. En este sentido destacó acciones sostenidas en el tiempo como la Noche de la Caridad, el Hogar Nazaret, Pastoral de las Acciones, Dies Domini y los servicios que Cáritas tiene en distintos espacios religiosos de General Pueyrredon.

Pidió Mestre que existe un compromiso “por el otro” y recordó que esta Jornada por los Pobres es una convocatoria lanzada por el propio Papa Francisco, estableciendo un día para el desarrollo de esta acciones. “Para que no sea una careteada tiene que estar acompañada por la preocupación por los más necesitados todos los días del año”, insistió.

Al analizar la situación distrital puso de realce la labor que se brinda desde propios vecinos de aquellas zonas donde hay más familias con necesidades. “En las zonas marginales de nuestras ciudades hay un verdadero espíritu de cuidado”, dijo el obispo.

Mestre presidió la misa que fue parte de esta jornada, oficio que contó con presencia de decenas de vecinos de distintos barrios, mayoría de ellos con enormes necesidades y dificultades en su día a día, ya sea por falta de trabajo como de acceso a comida o vivienda.

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