El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed ben Salman, arribó este martes al aeropuerto de Ezeiza para participar de la cumbre del G-20, que se desarrollará el viernes y sábado próximo en Buenos Aires. Fue recibido por el canciller Jorge Faurie.

Ben Salman, conocido como MBS, se convirtió así en el primer líder internacional en llegar al país para la cumbre del grupo multilateral. El príncipe heredero es una figura controvertida. De hecho, la Justicia argentina debe responder hoy un pedido de la ONG Human Right Watch (HRW) por el asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi en Estambul en octubre y crímenes de guerra en Yemen.

En la embajada de ese país en la Argentina hasta ayer nadie confirmaba la llegada de Ben Salman. Sin embargo, hubo un dato que llamó mucho la atención a los vecinos de la sede diplomática, que está en la zona más exclusiva de Palermo: la instalación de unos paneles protectores antibalas de grueso calibre en las ventanas y puertas.

Una denuncia en la Argentina

La ONG no pidió la detención del heredero del rey saudí, pero pretende que sea investigado en la Argentina, entre otras cosas, porque entiende que la Justicia de su país está bajo control del poder gubernamental. "Las autoridades judiciales deberían evaluar el papel de Mohammed ben Salman en posibles crímenes de guerra cometidos por la coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen desde 2015", indicó Kenneth Roth, representante de HRW.

El príncipe saudita, apuntado por el crimen del corresponsal del diario norteamericano The Washington Post, pidió reunirse en Buenos Aires con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, por primera vez desde la muerte de Khashoggi, según consignó la agencia Ansa.

Aparecen en esta nota:

Comentá y expresate