El nombre de Mariano Herrón ha tomado fuerte relevancia en el fútbol local a partir de su rol en Boca Juniors. Es el hombre de confianza del Consejo de Fútbol y particularmente de Juan Román Riquelme, de quien es amigo desde su paso por Argentinos Juniors en incluso cuando daban sus primeras patadas en el baby fútbol.

Primero con Miguel Ángel Russo y luego con Sebastián Battaglia, el ex futbolista formó parte de ambos bancos de suplentes como ayudante de campo, y para Riquelme era un intocable. Lo quería cumpliendo esa función. Con la asunción de Ibarra, lo relegó al comando del plantel de Reserva. Por ahora, su amigo continúa en Boca.

Como jugador, Mariano Herrón pasó por varios equipos de Argentina y también del exterior. Desde su debut en Argentinos Juniors hasta su retiro en Aldosivi, un lugar del que guarda los mejores recuerdos y un sentimiento de agradecimiento.

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De La Paternal a Mar del Plata, el ex futbolista formó parte de los planteles de San Lorenzo, Rosario Central e Independiente. También jugó en el exterior, para el Montpellier (Francia), el Lleida (España) y Deportivo Cali (Colombia).

Ya con 32 años, después de todo ese trajín que había incluido siete equipos, roce internacional, idolatría en Independiente y un paso por Central en donde él considera que tuvo su mejor rendimiento como futbolista, recaló en Aldosivi. Un destino que lo tomó por sorpresa, porque en principio había llegado para quedarse solo un año, pero terminó jugando tres.

Aun así, cuando Mariano Herrón llegó al Tiburón lo hizo sabiendo que eran sus últimos cartuchos como jugador profesional. Arribó a Aldosivi como jugador libre y con el pase en su poder. Jugó seis meses, y en el primer partido del segundo semestre, le tocó la temida lesión: se rompió los ligamentos cruzados. Tenía 33 años y la idea del retiro se le cruzó por la cabeza, pero la frenó: "Sabía que no me podía retirar así", pensó. "Luché, me recuperé y me quedé jugando un año y medio más", dice.

Lo que vendría después, para el ahora DT de la Reserva de Boca tendría un saldo positivo, un buen sabor para darle cierre al final de su carrera. "Me ha tratado realmente muy bien la gente de Mar del Plata, así que estoy muy agradecido", reflexiona al día de hoy.

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Futuro DT

Los trotes por el campo de juego del José María Minella acompañaban la cabeza de Mariano Herrón con ideas de una futura carrera de entrenador. "Lo tenía bastante claro", asegura sobre el nuevo objetivo que se había puesto para cuando colgara los botines. De hecho, para esa época ya había comenzado el curso de DT.

Eran sus últimos trayectos por el verde césped como ese volante central de gran disciplina táctica y buena técnica que había surgido en el Club Social y Deportivo Parque, del barrio porteño de Villa del Parque, y ya miraba lo que pasaba ahí dentro con otros ojos. "Cuando tenés 33 años uno empieza a analizar otras cosas. Hablar con entrenadores, escuchar, intentar entender cada decisión", describe Mariano Herrón.

En Aldosivi jugaría un total de 21 partidos y unos 1554 minutos. Ese sería su paso por la Primera B Nacional de un fútbol argentino que lo vio vestirse con 5 camisetas diferentes.

Aldosivi-Chicago y punto final

Y si a ese cierre que se acercaba le faltaba un empujón, la iniciativa se la dio el tobillo. En realidad, Mariano Herrón ya había vislumbrado el mes de junio como una posible puerta para decir adiós al fútbol y a Aldosivi. Pero en un partido frente a Nueva Chicago, en territorio de Mataderos, se lesionó. Y, contrario a lo que había ocurrido un año y medio atrás, esa vez no tuvo ganas de luchar, recuperarse y seguir jugando.

"Me lastimo el tobillo y ahí tomo la decisión", recuerda el ex mediocampista. "Ya no estaba preparado para afrontar la lesión", agrega. No era una cuestión de no poder, sino de no querer. Lo que Mariano Herrón no quería era transitar la situación de llegar al entrenamiento, que el entrenador dé la usual charla en mitad de cancha, y en el momento en que todos se dispersan para comenzar el entrenamiento, él tuviese que encarar para el consultorio. "Nunca me gustó y no estaba dispuesto a terminar así".

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Así que se despidió. "Di las gracias y me fui", cuenta. Así de simple. Su paso por Aldosivi llegaba a su fin. Su carrera profesional tenía punto final. Para Mariano Herrón no habrían más partidos dentro del campo de juego, pero sí del otro lado de la línea de cal. Vendrían experiencias sentado en el banco de suplentes y dando indicaciones.

Siempre como ayudante del DT principal. Un rol en el que, asegura, se siente muy cómodo. Primero Douglas Haig acompañando a Teté Quiroz, luego Argentinos Juniors al lado de Bichi Borghi, luego Boca, con Russo primero y con Battaglia después. "El rol en el día a día es llevar los entrenamientos a cabo junto al DT principal. En los momentos de partido, si el entrenador tiene alguna duda, intentar aclarársela. Darle un panorama si quiere meter un cambio, por ejemplo. Entendiendo siempre que la decisión final la toma él".

Su primera experiencia como líder principal del grupo la tiene ahora, en la Reserva de Boca. Juan Román Riquelme decidió correrlo del primer equipo y vio en él un reemplazo ideal de Hugo Ibarra, que subiría a Primera. Esta semana dirigió su primera práctica. Los pibes de Boca escuchan sus indicaciones.

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