Por Eduardo César Agüero, presidente del Colegio de Arquitectos

El sistema de transporte público de pasajeros es una herramienta de planificación urbana y como tal debe estar acorde al siglo 21. El actual es absolutamente obsoleto. Creemos que en este punto hay acuerdo entre las distintas fuerzas políticas. En todo lo que va del presente año estuvo en discusión un sistema alternativo propuesto desde la Subsecretaría de Movilidad Urbana, del departamento Ejecutivo local. El proyecto acaba de ser archivado, debido a la falta de acuerdo para que pase la instancia de la Comisión de Legislación del Honorable Concejo Deliberante.

Sin entrar en consideraciones políticas, un sistema de transporte público acorde a estos tiempos es indispensable para un conglomerado urbano extenso, que está próximo a contar con un millón de habitantes permanentes y recibe el doble de turistas por cada temporada estival. Por otra parte, la falta de un buen sistema público, termina privilegiando otras formas de transporte como el automóvil individual. Esto no hace más que potenciar una no deseable extensión urbana, colaborando con un modelo de desarrollo urbano insustentable, tanto desde el punto de vista ecológico como económico y social.

Como consideran muchos referentes internacionales de la planificación urbana, el sistema de transporte público de pasajeros, junto con la educación, la asistencia sanitaria, los equipamientos culturales y espacios públicos cualificados (entre otros derechos) forman parte del salario ciudadano o indirecto. Es decir, lo que un gobierno municipal puede hacer para morigerar la inequidad social, más allá de cualquier medida económica que pueda tomar una instancia gubernamental superior.

Desde nuestra conducción distrital participamos de la audiencia pública, celebrada en su momento para tratar de enriquecer la propuesta oficial. No dejamos de expresar nuestras dudas y aportes. Señalamos que una ordenanza que disponga un sistema de transporte urbano de pasajeros es un dispositivo de planificación urbana. También alertamos, desde nuestra disciplina, la falta de conexión con otras herramientas de planificación como puede ser el Código de Ordenamiento Territorial, que está siendo modificado en principio temporalmente pero sin interrelación con este pliego. Creemos que un pliego de transporte ambicioso como el planteado debe servir como un instrumento de desarrollo urbano. El actual modelo de transporte, concentra flujos en áreas centrales, dejando absolutamente desprovista a la siempre olvidada periferia urbana. Desde nuestros Consultorios Barriales estamos pudiendo tomar contacto con la realidad de los habitantes de los barrios carenciados, donde en muchos casos el servicio no llega o lo hace con frecuencias inapropiadas.

Las personas con discapacidad no tienen forma de acceder al sistema, lo que lo convierte en anacrónico. Una de las principales críticas a la propuesta se centró en el plazo aparentemente excesivo, de 27 años. Creemos que tal vez no fueron lo suficientemente explícitas las razones económicas que justificaran ese plazo, siendo la principal causa del naufragio del proyecto. Sí, es importante destacar que el sistema preveía la ejecución de cuatro terminales de transbordo, que significaban importantes obras tanto en los propios edificios como en la vía pública, para garantizar su accesibilidad.

En este contexto, la prórroga del actual sistema, generador de inequidad, obsoleto, que no contempla las dificultades de las personas discapacitadas, es inaceptable. Confiamos en que toda la dirigencia política local, tanto desde el departamento Ejecutivo como desde el Deliberativo, encuentren pronto una herramienta alternativa que nos provea del sistema de transporte público de pasajeros que toda la ciudadanía de Mar del Plata y Batán nos merecemos.

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