El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne aseguró que el Banco Central está preparado para que el "súper peso" perdure en los próximos meses. Y la moneda argentina cerró junio como lo había empezado: en baja. El precio de venta cayó a $43,70 o 42,45, para operaciones minoristas o mayoristas respectivamente.

Así, subió un 5,2% frente al dólar (su cotización perdió hasta $2,40) y llegó a su mayor recuperación en ocho meses: desde el lanzamiento del plan de congelamiento monetario en octubre (cuando recuperó más de 10%) no obtenía un desempeño semejante.

Esto le permitió revalidar el título de moneda más revaluada del mundo, aunque esta vez en un contexto particularmente beneficioso para las monedas emergentes.

El rebote del peso en junio e coexistió con un recorte de 8 puntos de la tasa de interés de referencia local, que había cerrado mayo al 70,73% anual y culminó junio al 62,69%.

"Las apuestas al carry trade fueron crecientes al consolidarse el mejor clima externo y bajar el pánico preelectoral. A pesar del recorte al interés de las Leliq, el apetito por el combo de elevadas tasas y el mandato de dólar planchado al menos hasta las elecciones fue contagiado a los fondos de inversión externos", explicó el analista y consultor Gustavo Ver a La Nación.

La tendencia bajista del billete se inició no casualmente a fin de abril y luego de que el BCRA anunció que podría intervenir discrecionalmente en la plaza de contado para evitar movimientos disruptivos en la cotización del dólar aun cuando su precio no llegara al tope congelado de $51,45 (lo único que quedó en pie de la exbanda de flotación).

En el mercado creen que el billete tendería a estabilizarse de aquí en más. Pero advierten que todo dependerá de la decisión de tasa que adoptará el BCRA, que debe definir antes de la apertura de mercados del lunes si ratifica un "piso" para las Leliq (hoy estipulado en el 62,50%), o lo elimina, o lo baja, o de una posible redefinición de las ventas por US$300 millones por semana que hace el Tesoro nacional.

Con Dujovne a la cabeza, esta semana el equipo económico buscó llevar un mensaje tranquilizador a los inversores en Wall Street. El principal objetivo del ministro de Hacienda fue transmitir que el frente cambiario está absolutamente bajo control.

También dejó en claro que hay que descartar cualquier chance de devaluación hasta las elecciones. "Aun en escenarios negativos, consideramos que no perderíamos reservas de libre disponibilidad", agregaron.

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