Cuando tenía 8 años, Gisele Hassan acompañaba a su mamá a merenderos de distintos barrios de Buenos Aires. Desde entonces lleva la solidaridad y el compromiso por ayudar a otros en la sangre. “Todos los sábados y en fechas especiales como Navidad o Pascua repartíamos alimentos. Ahí empecé a ayudar y a ver cómo podía hacer algo por quienes más lo necesitaban. Los sábados eran intocables, íbamos siempre”, recuerda a Ahora Mar del Plata.

Esas vivencias la llevaron a fundar la ONG JEA (Jóvenes en Acción), cuando tenía solo 18 años. “Siempre tuve una conciencia social y a partir de ahí me fui comprometiendo cada vez más”, expresa.

Hace 12 años se vinculó con la ONG Palestra, que tiene dos décadas en Mar del Plata. En una conferencia, escuchó a Guillermina Graciano, su directora, y le gustó “su forma de ver a la comunidad, la ayuda y la población”. “Dije: Ese es mi lugar’”, recuerda.

“Me mudé a Mar del Plata en 2016. Me trajo la ONG Palestra, su trabajo comunitario, y hoy es mi familia, es el estilo de vida. No lo veo como un voluntariado sino como la vida que quiero vivir junto con mi familia”, destaca la mujer de 37 años.

Su labor dentro de la ONG fue cambiando. Al principio ayudaba "en lo que podía", con los trámites o el armado de iniciativas. Ahora se enfoca en el departamento de RSE (Responsabilidad Social Empresaria), desde donde realizan alianzas con instituciones públicas y privadas. “Trabajamos para que los chicos puedan tener oportunidades laborales, sociales y deportivas. Que en cada arista de la vida tengan mejores y más oportunidades”, explica.

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Si bien en el organigrama es la secretaria de Palestra, su dedicación hace que desarrolle muchas más tareas. “Trabajo con un equipo multidisciplinario”, destaca.

Palestra cuenta con un hogar donde se alojan 45 chicos y un centro de día que atiende a más de 350 familias de forma semanal. “Es un volumen de gente muy grande, todos los días”, señala.

Los patines de Papá Noel

Gisele recuerda una anécdota de sus inicios en Palestra que la marcó. “Con mis compañeros de trabajo hicimos una colecta para conseguir cosas para los chicos. Llegué vestida de Papá Noel y entregué los regalos. Había conseguido unos patines. Una de las chicas del hogar, que estaba alojada por abuso sexual, le estaba dando la leche a su nene y cuando llegué con los patines me dijo que nunca había tenido. Me pidió que le tuviera al hijo, se puso los patines y empezó a patinar. Estaba muy contenta”, describe.

Tanto esa nena, que tenía unos 11 años, como las demás, disfrutaron de aquellos patines donados. “No es solo traer algo, sino meter los pies en el barro y bailar, con lo que hay”, resalta.

Una ONG que siempre va por más

Gisele considera que los comienzos de Palestra “parecían pequeños, pero que en poco tiempo se hicieron grandes”. “Había una habitación pequeña donde hacíamos las actividades. Hoy miro y tenemos más de seis aulas, un centro de día enorme, un salón de usos múltiples para 500 personas, una guardería comunitaria, la primera cocina comunitaria para personas que sufren violencia de género, la primera escuela de arte, de emprendedores sociales, entre otras”, enumera. También destaca las alianzas con empresas, entidades y la Municipalidad, y la fundamental labor de los voluntarios.

“Palestra siempre está en avance, en la vanguardia. Siempre busca qué más hacer, una solución para cada necesidad que surge”, resalta.

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“Pensamos con una ventana 3-30. Trabajamos con chicos de 3 a 30 años. Cuanto más chiquitos los ayudamos, tienen más oportunidades de cambiar y poder insertarse en el mercado, en la sociedad y culturalmente. Primero con la guardería, después tenemos convenios con los colegios para que continúen en la escolaridad, y los más grandes pueden concurrir a la escuela de arte”, explica.

Con los preadolescentes se trabaja la identidad “para que se encuentren y conozcan quiénes son”. “Son propuestas de exploración para saber qué quieren ser, viajan mucho. Les decimos ‘Destinados’, porque todos tienen destinos y tienen que soñar. Los ayudamos a gestionar esos sueños”, afirma Gisele.

Luego, cuando crecen y pasan por todo el programa, trabajan para ayudar a otros. “Tenemos muchos voluntarios gracias a eso, porque siguen trabajando con nosotros”, remarca.

Grandes cambios

En estos 12 años como integrante de Palesta, Gisele destaca grandes cambios que ve en la sociedad. “ No hay tantos embarazos en adolescentes. Nosotros tenemos una posta sanitaria donde damos anticonceptivos, información sobre la planificación de embarazo y familia, y vemos que las probabilidades se reducen. Ahora tienen otras decisiones y más información”, destaca.

También mencionó que la pandemia fue muy difícil. “Tuvimos que abrir la cocina comunitaria porque la gente necesitaba comida”, indica.

Gisele además considera que en los casos de violencia de género, “las mujeres tienen más acompañamiento”. “Nosotros las acompañamos a hacer la denuncia, a las casas, porque están solas. La violencia no paró, pero podemos ayudar a que las mujeres salgan adelante. A aue las familias puedan sentir que tienen un acompañamiento y que podemos ayudarlas", remarca.

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El programa

El programa "Oye, chica!" asiste a mujeres víctimas de violencia de género

Otra de las conclusiones que puede hacer del último tiempo es que “ cada vez hay más chicos en la calle”. “Tenemos distintos programas para abordarlos y que tengan educación, que no dejen la escuela”, remarca.

Lo que se viene

Gisele anticipó dos iniciativas de Palesta que se realizarán en los próximos meses. Este año organizan la Pet Run, una correcaminata solidaria para ayudar a un centro rescatista de animales de Mar del Plata. Y el 31 de diciembre, la tradicional correcaminata Love Run, en esta oportunidad, a beneficio del Club Deportivo Palestra, que brinda disciplinas como atletismo, surf, tenis, vóley y hockey.

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“En Palestra hay un amor incondicional, todos aman lo que hacen y eso hace la diferencia. El amor por la gente, la empatía, la mirada social desde la inclusión en todas las esferas, hace que el trabajo sea tan productivo y tenga resultados”, afirma. Y destaca: “Esos resultados se ven y siempre hay algo nuevo. Las cosas buenas y los recursos se multiplican, y eso te da ganas de participar y seguir”.

Para colaborar, los interesados pueden ingresar a las redes @palestra.ong. Allí también encontrarán las actividades que organiza la ONG. Para comunicarse a través de Whatsapp o llamadas, pueden contacarse al 2233122503.

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